El VIH o Virus de la Inmunodeficiencia Humana es un microorganismo que ataca al sistema inmunológico de las personas, debilitándolo y haciéndoles vulnerables ante a una serie de infecciones, algunas de las cuáles ponen en peligro la vida. El virus del VIH/SIDA parasita los glóbulos blancos del cuerpo humano, destruyéndolos o evitando que puedan cumplir su función correctamente. Es por ello que al cabo de los años, la acción del virus sobre el sistema inmunitario hace que éste pierda su eficacia y deje de protegernos contra las infecciones y enfermedades a las que estamos permanentemente expuestos. Es entonces cuando aparecen en el cuerpo humano una serie de síntomas de enfermedades que se denomina Síndrome de la Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).

El virus ataca con mayor virulencia en los países pobres, donde la información sobre el virus es escasa. Un alto índice de pobreza va estrictamente relacionado con un elevado número de personas infectadas. Millones de personas contraen la enfermedad por no saber que existe o cómo inmunizarse frente a ella. A esto se le debe unir los terribles casos de violaciones o la abundancia de supersticiones sobre la enfermedad y las prácticas sexuales.

No obstante, cabe indicar que la infección por VIH está clasificada en distintas categorías en función del grado de avance de los síntomas:

- Categoría A: recoge a los afectados por la fase primaria de la enfermedad

- Categoría B: los que presentan o presentaron síntomas relacionados con la infección de VIH pero excluidos de la Categoría C. Síntomas como por ejemplo: fiebre menor a 38,5 °C o diarrea (de más de un mes de duración) y herpes zóster (más de un episodio, o un episodio con afección de más de un dermatoma).

- Categoría C: en esta categoría se pueden incluir complicaciones como:

  • Infecciones oportunistas, como bacterianas (por ejemplo, tuberculosis) o víricas (herpes, bronquitis, esofagitis, etc.)
  • Procesos Crónicos, como bronquitis o neumonía.
  • Procesos asociados a VIH
  • Procesos Tumorales, como sarcoma de Kaposi, linfoma de Burkitt o linfoma no-Hogdkin.

Una vez superada la primera fase de infección, el organismo sufre una reducción drástica de linfocitos, que provoca que las defensas se debiliten en gran medida. De esta forma, se desarrollan infecciones bacterianas, víricas y de otros tipos,  y los microorganismos responsables de proteger el organismo han sido destruidos por el  VIH.

Es por ello que un amplio conocimiento de la enfermedad, las formas de prevenirlo y las precauciones básicas para evitar contagios, son fundamentales para seguir la constante lucha para erradicar este mal.