Rogers sonriendo delate de su moto. Elaine Duigenan © InspirAction

Rogers Ochieng viaja cada semana cientos de kilómetros, montado en su moto, para repartir en las zonas más pobres del oeste de Kenia mosquiteras, medicinas y proporcionar cuidados médicos para personas que viven con el VIH. Pero su trabajo también es importantísimo porque hace llegar a aldeas remotas información sobre el VIH/SIDA y ayuda a combatir los prejuicios y la discriminación que rodean la enfermedad.

Rogers trabaja como sanitario de manera voluntaria en la Rural Transport Network, una red dirigida por InspirAction y Virgen Unite y que trata de llegar a la mayor cantidad de personas que viven con el virus para proporcionarles cuidados médicos, asesoramiento y acceso a la medicación. Y en ocasiones es una tarea harto difícil pues las aldeas suelen encontrarse en lugares remotos y de complicado acceso, dentro de la provincia de Nyanza (Kenia).

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La estigmatización se cobra vidas

Patricia Awuor es una de las pacientes de Rogers. Tiene 33 años, es profesora y madre de dos niños: Lamek, de 11 años y Florence, de dos. Se enteró de que era seropositiva cuando, tras tres meses de baja por enfermedad, conoció a Rogers y él le animó a hacerse la prueba del VIH.

Para Patricia, los prejuicios y la discriminación alrededor del tema del SIDA suponían una barrera tremenda a la hora de hacerse el test. El hecho de ser profesora aumentaba su miedo. Gracias al asesoramiento de Rogers, lo realizó, dio positivo y ahora Rogers le ayuda a convivir con el virus y llevar una vida más sana. “Cuando tenía algún problema, nadie me podía ayudar. Estaba preocupada pero también tenía miedo de hacerme el test. Rogers me animó, me dijo que no tuviese miedo”, nos cuenta Patricia.

Si no hubiese sido por la intervención de Rogers, Patricia probablemente habría muerto antes de hacerse el test. Ahora toma cada día su medicación antirretroviral, se siente fuerte y sana y ha podido volver al trabajo.

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