InspirAction © Amanda Farrant

Sheila Plata, de 59 años, es una luchadora nata. Con el apoyo de nuestra contraparte MACEC, lleva años embarcada en una batalla legal contra la compañía minera que ha acabado con la salud y el entorno de su familia y muchos otros en la isla de Marinduque, en Filipinas.

Hazte socio

En 1996, un vertido de desechos tóxicos contaminó los principales ríos de la isla de Marinduque. La fuga productos químicos altamente nocivos (plomo y arsénico sobre todo) alteró drásticamente la apacible vida de Marinduque, causando un desastre ecológico de proporciones gigantescas y cambiando las vidas de sus habitantes para siempre.  Gran parte de la población enfermó. Otros sin tanta suerte murieron. Casi todos los miembros de la familia Plata han vivido estos problemas en su propia piel. “Mi hija Leny tiene anemia aplástica. Yo tengo problemas de riñón. Mi hijo mayor tiene afectado el estómago”, se lamenta Sheila. “Esta situación me entristece, a mi y al resto de la comunidad. Todo se ha roto: nuestro entorno, nuestra salud, nuestro trabajo”.

Tras el desastre, silencio absoluto. Para añadir un poco más de injusticia a la tragedia, la compañía no solo no compensó a los damnificados sino que la comunidad y el gobierno local no han visto ni un solo peso filipino en concepto de impuestos. Según nuestra contraparte MACEC y el gobierno provincial de Marinduque, la empresa minera ha evadido desde 1996 hasta hoy mil millones de pesos filipinos (14 millones de euros). Esto ha dificultado enormemente la posibilidad de proporcionar servicios sanitarios, educación, infraestructuras y cualquier tipo de beneficio a ciudadanos como Sheila. Bong Raza, miembro del Capitolio provincial de Marinduque, afirma: “la compañía ha realizado grandísimos esfuerzos por no cumplir con su obligación fiscal. Llevamos embarcados en casos judiciales y apelaciones con ellos desde 1993, pero hasta que no se resuelvan, no están obligados a pagar”.

La evasión de estas tasas locales por parte de empresas supone un desastre financiero para los gobiernos locales y graves carencias para las comunidades que dependen de ellos. Cuando las corporaciones y empresas no pagan impuestos, están condenando a las gentes que viven a su alrededor a la pobreza.

InspirAction apoya a MACEC, una organización de más de 4.000 integrantes que ayuda a las víctimas de la compañía minera a obtener justicia social, fiscal y medioambiental. MACEC asiste al gobierno provincial de Marinduque en su lucha por recuperar los mil millones de pesos filipinos que la empresa le debe. MACEC también ha conseguido una moratoria de 50 años sobre las actividades mineras en la isla y una compensación para los afectados del vertido de 36 millones de pesos (530.000 €).

MACEC no solo está combatiendo los síntomas sino las causas que originan la pobreza y que impiden salir de la miseria a miles de agricultores.  Ayúdanos a seguir apoyando a organizaciones como MACEC. Ayúdanos a erradicar la evasión fiscal a pequeña y gran escala.

Hazte socio de InspirAction