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2010

Las inundaciones de Pakistán en 2010 han sido uno de los peores desastres de la historia. Según la ONU, afectó a más personas que el tsunami del Océano Índico (2004), el terremoto de Cahemira (2005) y el de Haití (2010) juntos. Las últimas estimaciones arrojan la escalofriante cifra de 18 millones de personas que han perdido a sus seres queridos, sus hogares, sus cosechas.

A pesar de la gravedad de la tragedia, la actual situación política del país, unida a la muerte de Osama Bin Laden y la actividad terrorista imperante, ha desviado la atención del impacto de las inundaciones y las acuciantes necesidades de los paquistaníes.

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La asistencia hasta ahora

Durante los doce meses de la fase de emergencia, InspirAction ha podido responder a las necesidades inmediatas de aproximadamente 140.000 personas a través de sus contrapartes en el país. Está ayuda es continuada en el tiempo y se prolongará mientras la población lo necesite

  • Distribución de comida y utensilios domésticos para 120.000 familias que habían perdido todas sus pertenencias durante las inundaciones (mantas, mosquiteras, sartenes…)
  • 1000 familias han recibido un hogar estable.
  • 22 centros de salud (estáticos y móviles) están atendiendo a 115.000 personas.
  • Los cerca de 30.000 kits de higiene han jugado un papel indispensable a la hora de proteger a la población en riesgo de contraer enfermedades. La salubridad de diversas zonas también se ha visto mejorada gracias a la instalación de 90 tanques de agua y 1.500 letrinas.
  • 6.000 personas han recibido formación profesional especializada para convertirse en carpinteros, fontaneros, electricistas, etc. Otras 90.000 personas se han beneficiado de otros tipos de apoyo: desde cupones para comprar semillas, herramientas o abono hasta créditos para abrir una pequeña tienda.

 

Planes a largo plazo

Nuestras contrapartes están poco a poco pasando de la ayuda humanitaria a la reconstrucción a largo plazo, asistiendo a las comunidades para que puedan hacer frente a sus necesidades en el futuro.

La supervivencia de las personas afectadas por las inundaciones no solo depende de la ayuda durante la emergencia. Necesitan ser más fuertes y resistentes ante las amenazas futuras. Y esos son exactamente nuestros planes a largo plazo. Durante los próximos dos años esperamos construir casas resistentes a las inundaciones, así como continuar dando formación a las personas para que sean capaces de reconstruirlas por ellos mismos. 

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