Hambruna, desnutrición, falta de acceso a agua potable sumados a los conflictos sociales que vive Somalia, la ubican en el mapa de la pobreza mundial. La esperanza de vida en Somalia es de 50,4 años, según datos de Indexmundi.

La falta de medios de subsistencia y de agua potable ha provocado la declaración de emergencia humanitaria por hambruna a Somalia.

Para que en un país se establezca la hambruna, las Naciones Unidas necesitan unas estadísticas que demuestren que 2 adultos o 4 niños de cada 10.000 habitantes mueran cada día, y que 1/3 de los niños padezcan desnutrición severa. Lamentablemente Somalia reúne todos estos requisitos para ser declarada la hambruna entre su población.

Más de 2, 5 millones de somalíes sufren la falta de lluvias por lo que han tenido que desplazarse hacia otras regiones de África. El período de lluvias, entre junio y octubre, puede empeorar la situación y traer consecuencias nefastas para los somalíes,  ya que aumenta el riesgo de contraer enfermedades e infecciones. Los niños son la parte de la población más vulnerable a las enfermedades como el sarampión, la diarrea, la malaria o la neumonía.

Los países del Cuerno de África, Etiopía, Somalia, Kenia, Uganda y Yibuti padecen sequías y una gran crisis alimentaria, a consecuencia de ella.

Con menos de 4 litros de agua al día, la vida es muy dura.

En Somalia es difícil el acceso al agua potable tanto para el consumo de las familias, como para el ganado y sus plantaciones. Además, en las calles de las ciudades más importantes es frecuente ver a hombres a bordo de coches todoterrenos armados. Los rebeldes controlan varias zonas de este país y las fronteras con los países limítrofes, haciendo la vida aún más complicada.

La vida en el país africano es insostenible. Si pensamos en que los habitantes de Somalia pierden sus ganados y todas sus cosechas a causa de la sequía, y que además el precio de los alimentos sube cada día, les es muy difícil seguir adelante por lo que muchos deciden emigrar hacia otras zonas de Somalia y de África.

Muchos somalíes deben caminar varios kilómetros, para conseguir agua y alimentos, hasta los refugios que la ONU ha instalado para ayudar a los enfermos. Madres con niños en brazos emprenden la marcha hacia estos sitios, pero en el camino a veces fallan las fuerzas, y pocos llegan al destino.

El hambre en el campo y en la ciudad

Mogadiscio es una de las ciudades que más sufre la sequía y el hambre. La comunidad vulnerable, los pobres, son los que tienen menos posibilidades de huir del país. Las enfermedades y la desnutrición recorren las calles de la capital de Somalia pero los problemas de acceso y seguridad que tiene la ayuda humanitaria hacen difícil su tarea en esta zona.

Pero en el campo la situación no es mejor. El acaparamiento de tierras en pocas manos, sobre todo en inversores extranjeros y la expulsión de miles de campesinos de sus tierras han empeorado la situación. Estas tierras son empleadas en la producción de grano para el mercado internacional, y junto a la especulación financiera de los alimentos, han provocado el aumento de sus precios. Un ciudadano somalí no puede acceder a estos alimentos tan caros.

Mira nuestra Fotogalería en Flickr y podrás ver la situación en que viven los africanos y cómo enfrentan la peor crisis alimentaria.

Conoce el trabajo de nuestras contrapartes en Somalia y Colabora en la ayuda a estas poblaciones afectadas por la falta de agua, refugio y alimentos.