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En la actualidad, la cifra de personas que viven en pobreza extrema alcanza ya los mil cuatrocientos millones en todo el mundo, según los últimos datos del Banco Mundial. Teniendo en cuenta que la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social han confirmado el derecho al desarrollo y a una vida libre de pobreza como derechos humanos básicos, desde InspirAction damos la voz de alarma para que las estrategias de lucha contra la pobreza se tornen, de una vez por todas, reales y efectivas.

En el año 2000 el PNUD se fijó un nuevo reto: “Objetivos de Desarrollo del Milenio”, con la finalidad de reducir a la mitad la cantidad de personas que viven en la extrema pobreza para el año 2015. Para ello, pretendía potenciar las soluciones de los gobiernos nacionales, favoreciendo el acceso a los bienes productivos y vinculando los programas de lucha contra la pobreza con las políticas económicas y financieras internacionales. Su meta: que la globalización beneficie a los pobres, a través del alivio de la deuda y de la orientación de la inversión. Hasta ahora, ya casi ha alcanzado su propósito en algunas comunidades aisladas de Europa y en las zonas Este y Sudeste de Asia. Es un paso, pero si los pobres extremos representan casi al 25 por ciento de la población mundial, aún queda mucho por hacer para poder reducir esa cifra al 12 por ciento en el 2015.

A pesar de estos datos optimistas, el panorama actual no se presenta tan alentador: según un estudio conjunto del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, entre cincuenta y noventa millones de personas más se hundirán en la pobreza extrema (menos de un dólar diario) a consecuencia de la crisis económica global que nos está afectando estos días. Ambas Instituciones alertan de que a este ritmo los países en desarrollo serán incapaces de alcanzar la mayoría de los objetivos establecidos  por el PNUD en el Desarrollo del Milenio.

Antes definíamos la pobreza como una falta de ingresos suficientes para su superación. Ahora el concepto va mucho más allá: también es la denegación a vivir una vida larga, sana y creativa, a disfrutar de un nivel decente de vida, a la libertad, dignidad, al respeto por uno mismo y por los demás.

Por esto, en InspirAction apostamos por sólidos y prácticos programas de lucha contra la pobreza que nos lleven a derribar tres de sus pilares fundamentales: el cambio climático, las catástrofes y desastres naturales, el VIH y Salud y demás enfermedades devastadoras, y que se realice una justicia económica y social real.

Queremos que las voces de los más pobres lleguen hasta los oídos de todo el mundo.