© Carlos Smith

La discriminación por pertenecer a una etnia, nacionalidad, lengua diferente o tener una enfermedad, impide poseer una seguridad jurídica plena. Esta situación es impensable en el siglo en el que vivimos, pero a diario vemos ejemplos de que no es así.

La palabra discriminar proviene del latín dis y cerniere (discerniere). Hace referencia a la capacidad de discernir las cualidades y reconocer las diferencias entre las cosas (objetos, animales o personas). La discriminación se basa en motivos de raza, nacionalidad o etnia, pero también por pertenecer a un nivel social o por poseer una enfermedad. Como consecuencia provoca que se anule su reconocimiento o libertad, en condiciones de igualdad y del goce de todos los derechos humanos.

La organización Amnistía Internacional define la discriminación como “un asalto a la noción misma  de derechos humanos. Una negación sistemática a algunos pueblos o grupos de sus derechos humanos plenos, por ser quienes son o los que creen que son”.

Las personas que viven en estado de pobreza sufren, además de carencias económicas y de oportunidades, la discriminación social por parte de otros sectores. Esta realidad les impide desarrollarse en diferentes ámbitos y en las mismas condiciones de igualdad.

La seguridad jurídica y la discriminación

El prejuicio es la causa por la que muchos seres humanos deciden desconocer la situación en la que viven otros o no reconocer su realidad. Esta negación de sus derechos les impide vivir en una seguridad jurídica plena, que vele y les posibilite la libertad de movimiento y de expresión.

La seguridad jurídica es  la certidumbre que tiene una persona de que su situación legal sea estable en el tiempo, o sea,  no será alterada más que por procesos normales y conductos legales establecidos y publicados.

Según palabras del Abogado Diego López Medina la seguridad jurídica es “un bien social con alta demanda, pero desafortunadamente escaso. Es decir, todo el mundo quiere seguridad jurídica, sin embargo, cuando se aumenta la de un grupo social se disminuye o fragiliza la de otro”.

Debemos entender que esta seguridad jurídica beneficia a todos los agentes sociales, protegiendo sus ingresos y expectativas de futuro. Finalmente conectada con la justicia distributiva del ingreso en la medida que todos estemos bajo el amparo del derecho.

La discriminación y la falta de seguridad jurídica han provocado el inicio de conflictos raciales, étnicos, nacionales o religiosos, provocando matanzas y guerras.

Desde InspirAction llevamos adelante varios proyectos donde damos apoyo a nuestras contrapartes en la lucha contra el Sida. En Tayikistán trabajamos junto a otras organizaciones y líderes locales para luchar contra la discriminación de los enfermos del VIH y lograr la concienciación de este problema social y sanitario, y para que se les reconozca su seguridad jurídica.

 ¡Conoce nuestro trabajo!