¿Estamos dispuestos a entregar algo nuestro a un desconocido? Si hacemos esta pregunta a miles de personas seguramente la respuesta de la mayoría será que SI. Pero, ¿por qué lo hacemos? Muchos aseguran que el alivio y la satisfacción de dar algo a alguien de manera desinteresada es una sensación única. ¿Esta acción justifica nuestra conciencia?

Existen varios tipos de solidaridad y de entrega: la circunstancial y la del compromiso, pero ambas válidas.

 La circunstancial es cuando damos algo material como dinero, alimentos o materiales de construcción para un fin en particular. Por ejemplo, las personas que ven en la televisión una campaña de recolección de alimentos para llevar a un país en guerra o una campaña para juntar dinero, para una persona que necesita operarse en el extranjero. Estas imágenes y mensajes que se envían al ciudadano calan muy hondo y lo movilizan para que realice esta acción solidaria puntual.

La del compromiso es cuando la persona se compromete a sacrificar su vida y su tiempo a ayudar a otras personas. Generalmente se unen a una organización no gubernamental para ayudar con su trabajo permanente en diferentes acciones solidarias que sucedan en diferentes partes del mundo o en el propio barrio.

Definición de solidaridad

La palabra solidaridad proviene del latín soliditas, que significa que algo es homogéneo, físicamente entero, unido y cuyas partes de igual naturaleza.

Por una parte, la teología cristiana adoptó esta palabra al hablar de la comunidad de todos los hombres, de su fraternidad que les impulsa a buscar el bien del prójimo y la equidad. Pero el derecho utiliza la palabra solidaridad para referirse a la responsabilidad compartida en una relación y de la obligación conjunta.

Todos los seres humanos formamos parte de un mundo globalizado, esto quiere decir que cabe la posibilidad de que lo que hacemos hoy aquí, repercute positivamente o negativamente en otra persona, a miles de kilómetros.

En nuestras acciones solidarias debemos mirar y atender en la misma magnitud hacia la persona que tenemos al lado como en aquellos que se encuentran en otro país. El hecho de que todos los seres humanos estamos unidos de alguna manera se hace más visible cuando se unen sus fuerzas y energías en actos solidarios. Se despierta una conciencia colectiva solidaria que une más a las comunidades, y un sentimiento de que el peso de la hambruna, de la pobreza o de las desgracias se reparte sobre “las espaldas de todos”.

Está en nuestra naturaleza vivir en sociedad y cuidar de esa unión. Por ende la solidaridad pertenece a nuestra naturaleza de buscar el bien común y ayudar a que se haga realidad.

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