Sin poder económico para ser libres

La desigualdad económica reduce la capacidad de las mujeres en la toma de decisiones sobre sus vidas y su futuro, generando en ellas situaciones de dependencia y vulnerabilidad. Además, es un hecho demostrado que esta desigualdad económica, que afecta a las mujeres por el mero hecho de ser mujeres, está presente en todo el mundo. Es una batalla a la que se enfrentan todas las mujeres, tanto si viven en un país que se considera desarrollado, como en los países en desarrollo. Por lo tanto, acabar con esta desigualdad económica es una de nuestras prioridades para lograr Justicia de Género.


La desigualdad económica, una realidad diaria

La desigualdad económica tiene repercusiones profundas en la vida diaria de las mujeres:

  • Feminización de la pobreza. Nacer mujer aumenta las probabilidades de sufrir pobreza a lo largo de la vida (ONU Mujeres, 2015). Esta realidad está relacionada con muchos factores como el acceso desigual a la educación, a un trabajo digno, a una alimentación adecuada, etc. Esta feminización de la pobreza se reproduce dentro de las familias, donde las mujeres suelen tener una menor proporción de los recursos económicos y bienes materiales.  
  • Participación en el mercado laboral. A nivel global, solo el 47,1% de la población de mujeres tiene empleo, frente al 72,2% de hombres (ILO, 2013). A esto se le añade la brecha salarial que existe en todo tipo de empleos y sectores económicos y que se encuentra entre el 70% y 90%. Si ya de por sí, esto implica que las mujeres reciben una remuneración menor que los hombres, esto se ve acentuado por el hecho de que en torno al 28% de las mujeres trabajadoras lo hacen a tiempo parcial (The World’s Women 2015, ONU).

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  • Trabajo en economía informal y de cuidados. A pesar de la escasez de datos en algunos países, se calcula que en torno al 60-70% de los trabajo de la economía informal están desempeñados por mujeres. En África, por ejemplo este porcentaje se sitúa en el 66%. A esto hay que añadir el hecho de que, tradicionalmente, las mujeres se han hecho cargo de una serie de trabajos como son el cuidado del hogar, de los hijos e hijas, etc. que son mínimamente reconocidos y que, durante décadas, no se han considerado como trabajo al no generar una contrapartida económica. Se calcula que las mujeres, tanto de regiones desarrolladas como en desarrollo, dedican una media de cuatro horas y media a este tipo de labores, mientras que los hombres dedican algo menos de la mitad (The World’s Women 2015, ONU). 

Empoderar contras las #DemasiadasViolencias

El papel de la mujer en el desarrollo económico de sus familias y comunidades es imprescindible. El empoderamiento de la mujer es un paso esencial para que pueda reivindicar y contruir la función que desee de forma libre e igualitaria. La mujer tiene derecho a recuperar su autonomía, participación, capacidad de toma de decisiones y dignidad para liberarse de las #DemasiadasViolencias que le arrebatan diariamente sus derechos. ¿Cómo podemos conseguirlo?

  • Exigiendo la implementación de políticas económicas y sociales que analicen y reduzcan las desigualdades económicas surcadas por el género. 
  • Reclamando trabajo decente y una remuneración justa para las mujeres.  
  • Acabando con la dependencia económica y la vulnerabilidad que permite que sean sometidas a maltrato, chantaje y discriminación.   
  • Avanzando hacia una valoración real del trabajo no mercantil que realizan y de la necesidad de que este sea repartido de forma equitativa en los entornos familiares, rompiendo así con la estructura patriarcal y machista.  
  • Mejorando el acceso y control de recursos esenciales como la propiedad de la tierra y los bienes económicos (ahorros, préstamos, etc.).  
  • Reconociendo el papel de las mujeres en el desarrollo de sus comunidades al verse incrementada su participación en el crecimiento económico de las mismas.

Únete a la Igualdad de género

Estas son solo algunas de las vías a través de las cuáles el empoderamiento económico puede servir como herramienta para acabar con la desigualdad de género. Probablemente haya muchas más, pero lo que está claro es que el ámbito económico es fundamental y la estructura económica, a pesar de los muchos cambios que ha sufrido en los últimos años, sigue siendo profundamente machista. Según el Informe Global de la Brecha de Género 2015, en los últimos 10 años solo se ha cerrado la brecha económica entre hombres y mujeres un 3%, por lo que tendrían que pasar 118 años (¡sí 118!) para que se acabase con la desigualdad económica entre hombres y mujeres. Pero en InspirAction no estamos dispuest@s a esperar, ¿y tú? 

  • Alzar tu voz contra la injusticia: Indígnate, denúncialo en tus redes con el hashtag #DemasiadasViolencias, comparte este contenido o crea el tuyo propio, no te calles.
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