Un ciclón es un fenómeno natural formado por viento intenso (velocidad máxima superior a 1190km/h), lluvias torrenciales y tormentas.

En función de la zona geográfica donde tenga lugar este fenómeno, es conocido como ciclón, ciclón tropical, huracán o tifón.

Tiene especial relevancia la zona del Pacífico es la que reúne los factores característicos para albergar este tipo de fenómenos naturales e históricamente, acumula gran cantidad de catástrofes de esta magnitud.

Podemos establecer una relación entre el ciclón tropical y la velocidad máxima del viento, para distinguir varias características:

- Velocidad máxima del viento inferior a 63km/h: depresión tropical

- Velocidad máxima del viento superior a 63km/h: tormenta tropical. En este caso se le asigna un nombre.

- Cuando supere los 119km/h tendrá distinta denominación en función de la cuenca oceánica donde tenga lugar (huracán, tifón, etc.).

Mientras que los terremotos y movimientos sísmicos son medidos mediante la escala Richter, los ciclones cuentan con la escala Saffir-Simpson que clasifica la fuerza de un ciclón en cinco categorías:

  1. Velocidad máxima del viento entre 119 y 153km/h
  2. Velocidad máxima del viento entre 154 y 177km/h
  3. Velocidad máxima del viento entre 178 y 209km/h
  4. Velocidad máxima del viento entre 210 y 249km/h
  5. Velocidad máxima del viento superior a 249km/h

Para determinar el grado e intensidad de los Ciclones también se tienen en cuenta otros factores como la velocidad de desplazamiento, la duración de los vientos, la precipitación acumulada, los cambios repentinos de dirección y su intensidad, la estructura del ciclón y sobre todo, la respuesta humana ante los desastres ocasionados.

Es positivo destacar que la predicción de ciclones ha avanzado de forma consistente y se ha disminuido considerablemente el número de muertos anuales debido a este fenómeno. Los medios de comunicación logran rápidamente poner sobre aviso a la población, lo que permite llevar a cabo labores de previsión y evacuación. Aunque aún sigue habiendo grandes daños materiales tras el paso de los ciclones, se ha logrado lo más importante: salvar vidas humanas.

Algunos de los ciclones más famosos y devastadores de los últimos años han sido Mitch (Honduras, 1998), Katrina (EEUU, 2005), Gustav (Haití) y Nargis (Myanmar).

La nomenclatura de los ciclones tiene como objetivo distinguir los fenómenos en caso de que se estén produciendo varios de forma simultánea. La elección del nombre es función de la Organización Mundial de Meteorología, que una vez aprobadas las listas de nombres por zonas, va alternando alfabéticamente, nombres masculinos y femeninos según vayan surgiendo los ciclones. Como ejemplo, podemos saber que los siguientes nombre serán Bonnie (para la zona del mar Caribe, el golfo de México y la región del Atlántico) y Blas (para la zona Pacífico norte oriental).

Con nombre o sin él, es innegable que zonas devastadas por un ciclón precisarán nuestra ayuda con toda urgencia y rapidez. Desde InspirAction, desplegamos todos nuestros medios y recursos para canalizar y reunir toda la ayuda posible, la tuya, que puede salvar muchas vidas.

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