EMERG-rs-449x193.jpg

© InspirAction

Aún perdura en la memoria colectiva el asedio que sufrió Gaza en enero de 2009. Durante 22 días, el ejercito israelí destruyo hogares, cientos de civiles murieron bajo las bombas y el goteo de alimento, medicinas y suministro eléctrico en un acto de crueldad sin precedentes. Durante ese periodo de tiempo, el fantasma de la crisis humanitaria sobrevoló territorio palestino. Más del 80 por ciento de la población necesitaba urgentemente ayuda del exterior. Los gazanos se encontraban literalmente en una cárcel a cielo abierto, con una ayuda humanitaria que llegaba con cuentagotas.

Éste es un ejemplo perfecto de una situación de emergencia, caracterizada generalmente por múltiples factores y por la necesidad de ayuda humanitaria inmediata. Las causas, como hemos dicho, pueden ser diversas:

  • Un Estado débil que se fragmenta o desmorona y que deja a la población desamparada ante la pobreza y la corrupción.
  • El debilitamiento de la economía que puede dar lugar a mercados negros, contrabando, fraude y violencia.
  • Hambre severa provocada por la pobreza o catástrofes naturales.
  • Guerras, conflictos internos o externos a la población, normalmente alentados desde fuera. Suelen tener su origen en desavenencias étnicas o económicas.
  • Desastres naturales: sequías, huracanes, terremotos, inundaciones.
  • Migraciones poblacionales, normalmente llevadas a cabo por pura necesidad y que suelen comportar problemas diversos: epidemias, desestructuración social.

La situación intermitente que viene sufriendo Gaza es uno de los casos más mediatizados. Sin embargo, existen multitud de crisis olvidadas, de poblaciones enteras que precisan de asistencia urgente y a las que no se les presta la atención suficiente.

InspirAction realizó un llamamiento urgente el pasado junio para acabar con la dependencia alimenticia de siete millones de zimbabuenses. Así, nuestro socio local pudo actuar a tiempo y ayudar a romper el círculo de dependencia que atenaza a miles de familias pobres en el país africano.

Las lluvias anuales comienzan en Octubre, pero sin semillas la gente pobre no puede cultivar. Gracias a las aportaciones de nuestros socios, Zimpro, nuestra contraparte local, pudo ayudar a 20.000 hombres, mujeres y niños, proporcionándoles las semillas y la formación necesaria para sacar el máximo partido a sus áridas tierras. En cuestión de pocos años, estas familias serán autónomas y no necesitarán ayuda externa.

Ahora mismo asistimos a 20.000 personas, pero nos gustaría ayudar a muchas más. Por favor, apoya nuestro llamamiento. Dona ahora.