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Violencia contra las defensoras de derechos humanos


Alejadas de los centros urbanos y de la atención de los medios y la opinión pública, las mujeres de Brasil están luchando por sus derechos.

Nilce de Souza Magalhães, conocida popularmente como Nicinha, fue reconocida por su lucha por defender los derechos de las familias afectadas por la mega-represa de Jirau, en el estado de Rondônia, en el Amazonas. Nicinha se vio desplazada por la construcción de la mega-represa y tuvo que marcharse a otra región con parte de su comunidad. Allí no tenían acceso a agua corriente ni electricidad. Cuando comenzó a participar en actividades promovidas por nuestra organización social el MAB (Movimiento de Personas afectadas por Represas), se convirtió en una voz poderosa para denunciar los efectos dañinos de las represas en la vida de los pescadores, liderando varias movilizaciones. El 7 de enero de 2016, Nicinha desapareció de su casa. Solo seis meses después se encontró su cuerpo y se identificó a los autores de su asesinato. Los hombres locales de la región confesaron su participación, fueron juzgados y condenados en 2017. Hasta hoy, los amigos de Nicinha y los activistas del MAB critican el proceso del juicio, que trató su asesinato como una disputa habitual entre vecinos e ignoró deliberadamente el papel de Nicinha en la comunidad y su fuerte voz política contra los intereses del poder.

La historia de Nicinha es representativa de las muchas maneras en que las mujeres que defienden sus derechos y los de sus comunidades se enfrentan públicamente con una violencia extrema. Las mujeres son rechazadas, minimizadas o invisibilizadas en su trabajo como activistas. Brasil es un país peligroso para las personas defensoras de derechos humanos. Según Global Witness, 57 personas defensoras de derechos fueron asesinados en 2017, la mayoría se oponían a la destrucción ambiental o al acaparamiento de tierras. Los conflictos relacionados con el acceso a la tierra y los recursos se ven agravados en Brasil por el impacto ambiental y los daños en la región del Amazonas causados ​​por la exploración comercial. En la Amazonía, actualmente hay 394 proyectos hidroeléctricos en diferentes fases de implementación, lo que hace de este territorio un área de acción prioritaria en la prevención de futuras violaciones de derechos causadas por los proyectos que se implementarán. Tales violaciones afectan a las mujeres de una manera particularmente seria, ya que encuentran mayores obstáculos para la recomposición de sus medios y modos de vida; y sus especificidades y dificultades particulares rara vez son consideras. Desde InspirAction hemos creado una Red de Apoyo a la Amazonía para defender esta región y a sus habitantes de una manera especial.

Violencia contra las mujeres defensoras

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Brasil tiene también la vergonzosa cifra de ser el quinto país con la tasa más alta de homicidios de mujeres en el mundo. En la década entre 2003 y 2013, la tasa de homicidios de mujeres ha aumentado un 21% y ahora es 2,4 veces más alta que el promedio mundial. En este contexto, el estado de Rondonia, donde vivía Nicinha, encabeza las cifras de femicidios de mujeres blancas en la región norte, con tasas superiores a 5 por cada 100,000 en 2015.

Teniendo en cuenta los desafíos que enfrentan las defensoras de derechos humanos y la brecha de políticas e investigaciones dirigidas a ellas, InspirAction y el MAB tienen como objetivo capacitar a las mujeres que viven y luchan por la defensa de la Amazonía para que puedan conocer sus derechos y desarrollar herramientas colectivas que les permitan aumentar su seguridad y su protección.

Las mujeres defensoras de los derechos humanos están expuestas a los mismos tipos de riesgos que enfrentan todos los demás defensores de los derechos humanos y del medio ambiente. Sin embargo, también están expuestas a riesgos específicos de género y violencia porque su activismo y su perfil público desafían las normas de género existentes en sus comunidades y sociedades, como la idea de que ciertos espacios públicos están reservados para los hombres.

La violencia se produce de muchas maneras diferentes, incluyendo agresiones físicas y homicidios, intimidación y acoso, criminalización... Debido a las cargas físicas y psicológicas en su trabajo y la violencia asociada, también sufren depresiones y agotamiento. Las mujeres defensoras de derechos humanos enfrentan riesgos específicos debido a su género que ocurren a diferentes niveles: sufren violencia intrafamiliar e intracomunitaria infligida por familiares varones y conocidos cercanos, y sufren violencia institucional perpetrada por agentes estatales y privados.

En la Amazonía, estas condiciones se ven agravadas por la falta general de infraestructura pública y el acceso a los servicios y el aislamiento de las comunidades que viven allí. Aunque el 75% de todos los asesinatos de defensoras de derechos humanos en Brasil han ocurrido en la región amazónica, es poco probable que estos casos atraigan la atención pública que merecen.

Conoce más sobre nuestra Red de apoyo a la Amazonía.