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Su determinación acabará con su esclavitud

No les pertenece su tierra, ni su casa, ni sus manos....

“Nuestros ascendientes esclavos sufrían por su propia condición de esclavos y por los trabajos a los que eran sometidos. Pero también sufrían porque vivían privados de todo derecho y posibilidad. No les pertenecía su tierra, ni su casa, ni sus manos. Por eso hoy decidimos defender nuestra tierra ante todo”. Domingo Printés, líder Quilombola de Brasil
En 1888 Brasil abolió la esclavitud siendo el último país de América en hacerlo. A nivel internacional, la aparición de los Derechos Humanos y la revolución industrial trajeron la concepción de un nuevo sistema socioeconómico que acabó con las instituciones que defendían, promovían y vivían de la esclavitud. Se reconoció el concepto de igualdad para toda persona independientemente de su raza, origen, religión, creencia… Se reconocieron los Derechos Humanos como universales e innegables.


Más de 100 años después estamos lejos de hacer de ese reconocimiento una realidad.

“A menudo ocurre que necesitamos comida o medicinas pero no tenemos dinero para comprar. ¿Y qué podemos hacer? Solo seguir intentándolo”.

Bebé Albenize quilombola de la comunidad Albuí, recolectora de nueces2017-04-25-Quilombolas(1) 

Domingo y Bebé forman parte de una comunidad Quilombola de Brasil. Allí el 53,6% de la población es afrodescendiente, sin embargo viven aún excluidos. Los Quilombolas son descendientes de esclavos negros que huyeron a la selva para sobrevivir en libertad. De las casi 3000 comunidades en las que viven 1,7 millones de personas, solo 230 tienen un título de propiedad sobre sus tierras. “A los esclavos no les pertenecía ni su casa” decía Domingo. Y aún no les pertenece.

En los últimos años con el auge del movimiento quilombola y la aparición de algunas mejores políticas sociales se han conseguido algunos avances. Sin embargo, la tasa de malnutrición crónica entre niños y niñas Quilombola sigue siendo de un 11,5% en 2014. Un lamentable testimonio de la desigualdad de la que intentan huir de nuevo.

Ser la mejor no es suficiente para alimentar a tus hijos

2017-04-25-Quilombolas3Bebé, experta recolectora de nueces será afortunada si ninguno de sus hijos e hijas sufren malnutrición porque pese a ser reconocida como una de las mejores recolectoras de nueces, Bebé no consigue el dinero que necesita para alimentar a su familia. “Si al menos las pudiéramos vender directamente al comprador y conseguir un buen precio podríamos incluso vender nuestros dulces u otros productos”. Pero a los quilombolas, tampoco les pertenecen aún sus manos.  


Los árboles de la nuez de Brasil son los más altos y de los más ancianos de la selva amazónica, llegan a medir 50 metros de altura y dos de ancho. Sus ramas alcanzan el cielo y viven hasta 1000 años.  Es muy difícil cultivar sus nueces que necesitan de la selva virgen para reproducirse. Todas las nueces que se consumen a nivel internacional provienen de allí. Son recolectadas a mano y tras largas caminatas por la selva. Ellos, los quilombolas, son los únicos que saben cómo cultivarlas y de generación en generación transmiten sus conocimientos. Las nueces de Brasil son su principal fuente de ingresos y son además una buena fuente de calorías para los niños y niñas. Sin embargo su trabajo está muy mal pagado, lo que les mantiene en la pobreza.

Con nuestro trabajo estamos apoyando a las comunidades quilombolas de una manera multidimensional. Con organizaciones como la Comissao Pro-Indio https://www.inspiraction.org/contrapartes/cpi  trabajamos para que el gobierno les entregue los títulos de sus tierras, un requisito imprescindible para que puedan defenderla de los especuladores de recursos naturales. Además apoyamos su trabajo como recolectores para que puedan vivir de forma digna evitando que los más jóvenes tengan que emigrar involuntariamente a las ciudades donde son marginados y explotados. Les apoyamos también para que el gobierno cumpla su derecho de acceso a servicios públicos básicos como la educación o la sanidad.

Porque los quilombolas no son solo dignos de tener los mismos derechos que los demás si no que son los guardianes del Amazonas, pulmón imprescindible del aire que todos respiramos. 

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