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¿Quiénes son las nuevas agrofeministas?

Mujeres que combaten la violencia y la desigualdad con la tierra

La revolución del campo ya ha empezado y es feminista. Y es que son las mujeres quieres están liderando en el Vale do Ribeira la lucha contra el sector de los agronegocios. Una industria que desde hace décadas ha ganado presencia en la zona y ha ido arrebatando la tierra a sus habitantes. Antes, eran las personas de la comunidad quienes plantaban sus semillas, cosechaban sus alimentos y comercializaban sus productos, ahora lo hacen las empresas transnacionales. Pero esto está cambiando.

En esta zona del Estado brasileño de Sao Paulo las mujeres se han autoorganizado para recuperar su autonomía, sus derechos y su libertad y lo están haciendo a través del feminismo, la agroecología y la economía solidaria. Es la historia de María de Lourdes y las mujeres de su comunidad, quienes decidieron cosechar frutas y verduras en sus propios hogares al margen de las plantaciones del sector agroalimentario. Son ellas quienes han creado sus jardines verticales, quienes emplean fertilizantes ecológicos y quienes venden sus productos en mercados de proximidad, donde los entregan directamente a las consumidoras y los consumidores, reduciendo así los gastos de combustible y fomentando una dieta más sana y natural mediante la venta de productos frescos y de temporada.

Estas mujeres son ahora económicamente independientes. Obtienen sus propias rentas y lo hacen gracias a un trabajo que las dignifica. Han podido liberarse de las condiciones discriminatorias a las que eran sometidas por las empresas transnacionales, las cuales ponían en riesgo su vida. Y es que muchas de ellas no tenían más opción que trabajar en los monocultivos de banana exponiéndose al Furadán, un insecticida altamente tóxico que a pesar de estar prohibido en numerosos países sigue empleándose en muchos otros. Las empresas del sector de los agronegocios se han beneficiado desde hace décadas de la división sexual del trabajo para que contratar a las mujeres, por salarios un 30% inferiores que los de los hombres, para introducir este veneno en el plantío de banana mediante jeringuillas.


La agroecología también ha servido a María de Lourdes y a sus compañeras para crear sus propios espacios de reunión. En ellos comparten experiencias y consejos sobre agroecología pero también visiones sobre la vida, el trabajo, la tierra, la violencia, la familia, la sexualidad, la condición de ser mujeres... Así han empezado a transformar hechos que todas vivimos de una forma parecida, pero aislada, en temas políticos. En el Vale do Ribeira, cada vez se oyen más historias de cambios de vida, de empoderamiento, de igualdad. Las relaciones con los maridos están cambiando, han pasado a involucrase en el trabajo doméstico, en el cuidado de la casa y las hijas e hijos. Y así, las mujeres están recuperando su tiempo y su autonomía.

Ya son menos los relatos de violencia doméstica, de agresiones, de explotación sexual y de feminicidios. Desgraciadamente, hechos muy comunes en lugares con muchos conflictos, con intentos de control y apropiación privada de los territorios, donde la violencia contra las mujeres se convierte en un instrumento más de intimidación. Donde no sólo se sufre expropiación de los recursos naturales (necesarios para la subsistencia de sus habitantes), degradación de la tierra, pobreza generalizada y criminalización. Y es que la industria de los agronegocios se ensaña especialmente con las mujeres. Pero ellas la están combatiendo.

Nuestra organización socia, Sempreviva Organização Feminista, ha acompañado a María de Lourdes y a las mujeres de su comunidad a lo largo de este proceso con actividades de asesoramiento y formación. Con nuestro apoyo, muchas otras mujeres de la región están siguiendo el mismo camino. Cada vez son más fuertes para luchar contra la situación de empobrecimiento, desigualdad y violencia que ellas y muchas mujeres alrededor del mundo sufren.