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Movimiento de mujeres dominico-haitianas

miércoles, 22 de octubre de 2014  Cooperación para el cambio República Dominicana

Lleva peleando desde hace años, pero la burocracia suele tener sus propios tiempos. Especialmente si has nacido en República Dominicana y eres descendientes de haitianos. De repente, tus sueños, tus planes de vida se frenan. Sin documentación, sin documentos de identidad  poco puedes hacer. Ni estudiar, ni salir del país, ni recibir asistencia médica.

Modesta Benjamin ha visto truncada su idea de terminar sus estudios y convertirse en doctora. Sin certificado de nacimiento es imposible conseguir un trabajo decente, ni siquiera matricularse en la universidad: “Aunque sea descendiente de haitianos, nadie tiene derecho a humillarme”. Como a ella, miles de dominicanos se han visto afectados por una legislación que les discrimina por su origen. InspirAction trabaja junto con el Movimiento de Mujeres Dominico-Haitianas para instar a las autoridades dominicanas a cambiar esas leyes injustas.

En vista de que los gobiernos en República Dominicana no actúan para revertir la situación de los dominicanos con orígenes haitianos, el MUDHA tiene como objetivo empoderarles a través de cursos de formación. Explicándoles cuáles son sus derechos en materia de nacionalidad, acceso a la sanidad o de residencia se les proporciona el medio para que sus voces y preocupaciones no queden silenciadas e ignoradas: “Conozco mis derechos y no voy a permitir que nadie me pisotee”, defiende Modesta.

Muchos de los inmigrantes haitianos y sus descendientes representan el escalafón más bajo de la sociedad dominicana. La discriminación histórica por su origen y color de piel les ha privado de poder escapar de la pobreza y marginalidad en la que viven.

La inmigración haitiana ha estado ligada a la industria azucarera. Ideados como lugares de residencia temporal para los trabajadores de la caña de azúcar, los bateyes se han convertido con el paso de los años en las casas de familias enteras. Algunos de ellos, como el de Palmarejo, continúan con las calles sin asfaltar, con construcciones de maderas y sin acceso al agua potable. El MUDHA dirige allí una escuela donde se fomentan iniciativas para el cuidado del medio ambiente, se realizan talleres de purificación el agua, y se trabaja por la igualdad entre hombres y mujeres.

Visita nuestro microsite Vidas en Pause con los testimonios de personas dominicanas amenazadas por la desnacionalización.

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