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La revuelta de los guardianes de la Amazonía boliviana


La lucha de los pueblos indígenas por el cumplimiento de sus derechos y la propia supervivencia se ha saldado con algunos triunfos frente a actividades depredadoras. Esta es la historia de Ruth Alipaz Cuqui.

“Un día cualquiera nos despertamos en nuestros territorios y empezamos a ver botes que subían y bajaban, cosas instalándose en las orillas, en las montañas, aparatos extraños y nos empezamos a preguntar ¿qué es lo que está pasando, quién es esta gente, por qué están acá?”. Pese a que la Constitución obliga a consultar a las comunidades indígenas antes de operar en sus territorios, nadie cumplió los derechos de Ruth, según ella misma cuenta. Aún así, Ruth necesitaba saber qué iba a ocurrir con su único hogar. La información les fue denegada. Poco a poco, fueron averiguando el alcance del proyecto: afectaría a áreas naturales especialmente protegidas (“como el Parque Nacional Madidi, recientemente declarado el más megadiverso del mundo”, apunta Ruth), pondría en peligro la forma de vida de diecisiete comunidades indígenas (agrupadas en la Mancomunidad de comunidades de los ríos Beni y Quiquibey, de la cual Ruth es representante), haría desaparecer a seis comunidades, desplazaría a cinco mil indígenas e inundaría zonas periurbanas donde viven 180.000 personas.


La denuncia indígena contra el supuesto “sueño” de progreso


Lejos de quedarse de brazos cruzados, los pueblos indígenas se han organizado, han tratado de dialogar con el Gobierno y han interpelado a organismos internacionales, adonde Ruth, como su representante, ha llevado un mensaje que contradice “la imagen internacional de defensor de la madre tierra y de los pueblos indígenas” que tiene el Gobierno de Bolivia. Han organizado vigilias y protestas y han tratado de desmentir la acusación del Gobierno como “contrarios al progreso”. Ruth señala que “decir que somos opositores al desarrollo es la salida más simple si no hay diálogo ni entendimiento sobre las visiones que tenemos como pueblos indígenas”. Con una vigilia, lograron expulsar a la empresa que realizaba los estudios ambientales y que, lejos de ser independiente, tenía intereses en el megaproyecto.

Ruth habló en abril ante el Foro Permanente de la ONU sobre Asuntos Indígenas en Nueva York y participó en encuentros internacionales de pueblos indígenas. Esta es su intervención ante la ONU



Las comunidades para las que, según aseguraban los promotores, las represas serían “un sueño” organizaron protestas que en octubre de 2018 lograron la suspensión del megaproyecto. La Empresa Nacional de Electricidad de Bolivia (ENDE) llegó a señalar que "en cuanto la población tome conciencia de las ventajas de la inversión, se retomará de inmediato las tareas hasta el momento suspendidas”. Lo cierto es que estos megaproyectos llegan a las comunidades rurales e indígenas, generalmente pobres, cargados de promesas de trabajo, educación y futuro. Pero en realidad la historia ha demostrado que estos megaproyectos suponen la destrucción del hábitat, la contaminación de las tierras y aguas y atropellos a los derechos humanos (violencia de todo tipo, también sexual, más pobreza y menos futuro). El presidente Evo Morales propuso el 31 de diciembre de 2018 la futura celebración de un referéndum en el departamento de Santa Cruz para decidir si este proyecto se ejecuta o no


Mientras tanto, Ruth Alipaz Cuqui, sigue denunciando que “en Bolivia está en curso un plan de extinción de los pueblos indígenas a través de megaproyectos hidroeléctricos que impulsa el Gobierno boliviano en la Amazonia, la deforestación de extensos territorios para plantaciones de soja y la otorgación de concesiones mineras y de hidrocarburos en varias regiones del país”. Con el apoyo de InspirAction, que, con socias locales, organiza formaciones a comunidades indígenas para que conozcan y reivindiquen sus derechos, Ruth denuncia que “ el capitalismo y extractivismo es realmente una lacra, una peste que está acabando” con los pueblos indígenas de América Latina.

Además, pone el acento en todo lo que el mundo puede aprender de los pueblos originarios: “Nosotros, los indígenas, no somos depredadores, no sobreexplotamos, no saqueamos nuestros recursos, somos guardianes de todo lo que sirve para todos en nuestros países respectivos y también para el mundo. Proteger los recursos naturales es la función que tal vez nos toca desempeñar como pueblos indígenas y eso debería ser apreciado en el mundo”.


Qué puedes hacer tú

Súmate a la Red de Apoyo a la Amazonía para ponerte del lado de sus guardianes.