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Donde el conflicto armado llevó pobreza, la PAZ debe sembrar FUTURO

miércoles, 14 de septiembre de 2016  Cooperación para el cambio Colombia Construyendo Paz     Derecho a la Tierra, Hambre
Nos acercamos a la historia de Las Pavas, una de las comunidades rurales en Colombia donde los campesinos se han enfrentado a las consecuencias del hambre y la pobreza, dos de las muchas caras del conflicto armado

Cuando nuestros compañeros de Corambiente conocieron a Jonnhy solo tenía 4 años. Sufría malnutrición y su familia, acosada por el agronegocio del aceite de palma, se enfrentaba a la pérdida de sus tierras y su trabajo.

"No tenemos prácticamente comida, los padres (de Jonnhy) no pueden trabajar así que no son capaces de alimentar a sus hijos. Mi marido ya no tiene fuerza y hay muchos jóvenes para el poco trabajo que hay. Mi marido solía trabajar sus propios cultivos, pero el agronegocio se lo llevó todo por delante. Antes vivíamos bien, todos trabajamos y nos apoyábamos los unos a los otros, ahora ya no”. Contaba Flor María, abuela de Jhonny.

Estos más de 50 años de conflicto armado en Colombia han traído muerte, desapariciones forzadas y el desplazamiento interno de población más numeroso del mundo. Pero pocas veces se habla de cómo este conflicto ha traído también hambre y pobreza.

Nos encontramos en las Pavas, una comunidad del departamento de Bolívar (Colombia), cuyas familias se han visto forzadas a varios desplazamientos en la última década por la actuación de distintos grupos armados,  que actuaban favoreciendo los intereses de grandes agronegocios que han pasado a explotar sus tierras cultivables. Pese a que estas familias lo habían perdido todo, se convirtieron en un ejemplo de resistencia pacífica frente a la violencia y las amenazas a las que se han enfrentado. No obstante, aunque el Gobierno de Colombia reconociese su labor con el Premio Nacional de Paz en 2013, sus derechos siguen sin ser respetados. La necesaria restitución de tierras en esta comunidad es un caso emblemático en el país que, a pesar de haber recibido cierta atención mediática y por parte del Gobierno, sigue congelado y pendiente de resolución.

Hoy el Gobierno de Colombia y las FARC están dando pasos hacia lo que se espera que sea una paz definitiva en Colombia. Como expuso hace unos días María Ángela Holguín, Ministra de Relaciones Exteriores del gobierno colombiano, para que el Acuerdo de Paz tenga éxito “El país tiene que transformarse”. Y esta transformación debe atender con especial urgencia a aquellas comunidades de las zonas rurales que más impactadas se han visto por el conflicto armado.

Desde InspirAction y junto a Corambiente llevamos muchos años trabajando en Las Pavas a través de dos proyectos. Por un lado, suministrando suplementos nutritivos para que las niñas y niños como Jhonny puedan crecer sanos y, por otro lado, facilitando herramientas y semillas a las familias de la comunidad, para que puedan cultivar pequeñas huertas con las se abastecen y que les permiten comerciar con parte de la producción.

Paralelamente, junto a otras de nuestras contrapartes como CCALP  y CI Justicia y Paz estamos trabajando para que el Acuerdo de Paz que se alcance en Colombia esté centrado en el reconocimiento y la reparación de millones de víctimas como la familia de Jonnhy. El día en el que la justicia llegue a Las Pavas y se vean reconocidos los derechos de los campesinos, por encima de los intereses políticos y económicos de otros actores. Ese día, Colombia reforzará un poco más la construcción de una paz que ahora da sus primeros pasos.


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