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Colombia: Un peligroso trabajo para las madres


A raíz de la desaparición de su padre, ella y su madre tuvieron que huir de su aldea en busca de seguridad y un trabajo. Sin embargo, el empleo no siempre cumple con unas condiciones laborales saludables.

Mauricio Morales © InspirAction

Colombia tiene el mayor número de desplazados internos del mundo. Se estima que entre 4 millones y 5,5 millones de personas han tenido que dejar sus hogares, además, en los últimos 20 años, más de 70.000 civiles han sido asesinados o han desaparecido.

Es el caso de Patricia. A raíz de la desaparición de su padre, ella y su madre tuvieron que huir de su aldea en busca de seguridad y un trabajo. Sin embargo, el empleo no siempre cumple con unas condiciones laborales saludables. “Apenas veo a mi madre, ella se marcha antes de que amanezca y llega cuando se pone el sol. Languidece poco a poco”, cuenta Patricia.

Con su madre obligada a trabajar todos los días para alimentar a su familia en un campo de flores, ella se encarga de las labores domésticas: “Tengo que levantar a mis hermanos, llevarles a la escuela y encargarme de comprar y preparar la comida”.

Sin embargo, le preocupa la salud de su madre, quien constantemente llega con vómitos a causa de los productos químicos usados en el campo de flores. “Todo el mundo sabe lo que allí pasa, pero nadie hace nada”. La concentración de tierras en manos de grandes compañías, el monopolio de los recursos y la represión de la protesta social hacen el resto. Sin embargo, la contaminación atmosférica tiene graves consecuencias.

Aun así, Patricia no se rinde. Con el apoyo de InspirAction ha creado, junto con otro grupo de mujeres, una pequeña organización para defender los derechos de las madres trabajadoras en los campos de flores. Lo hace por ella, por su madre. “Me dicen que las flores que cultivan las envían por todo el mundo donde otras niñas las compran para homenajear a sus madres. Yo también quiero agasajarla. Trabaja muy duro”.

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