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Colombia: Si muero, mis hijos continuarán la lucha


“Si me matan por contar la verdad, yo no puedo hacer nada”. Esta elegante e imponente mujer se llama Ligia María Chaverra. Tiene 72 años y vive en la Zona Humanitaria de Las Camelias en Colombia. Es una de las mujeres más respetadas y reconocidas de la comunidad afro-descendiente Curvaradó. Ella fue elegida como líder para hablar ante la Corte Interamericana por los Derechos Humanos.

  Apoyada por nuestra contraparte Justicia y Paz de Colombia, Ligia viaja desde entonces para denunciar sin descanso el desplazamiento forzoso que ha vivido su comunidad y las continuas agresiones a las que se ven sometidos tanto ellos como la tierra en la que vivían. Ligia sufre continuas amenazas y acusaciones por lo que ni si quiera puede salir sola de la Zona Humanitaria.

Ligia defiende que el desplazamiento no fue para evitar la violencia si no para echar a los campesinos y utilizar las tierras para el cultivo de palma. Denuncia la situación actual de amenzas y violencia que vive su comunidad y reclama por sus derechos.

“Yo he abierto un camino y ahora otros pueden seguir luchando. Aunque me maten o me muera, mis hijos y mis nietos seguirán luchando".

Las Zonas Humanitarias de Colombia

Las Zonas Humanitarias fueron creadas para proteger a las comunidades que se han visto desplazas a lo largo del conflicto armado que vive Colombia. Están protegidas por el Comité Interamericano de Derechos Humanos y gracias a las peticiones de varias organizaciones como InspirAction, el gobierno ha comenzado un proceso para que las comunidades puedan volver a las tierras que les pertencen por derecho. 

Más de 4000 personas de las comunidades de Jiguamiandó y Curvaradó se vieron desplazadas por las fuerzas de seguridad de Colombia en 1997. El gobierno explicó que el desplazamiento se provocaba para evitar la formación de guerrillas. Sin embargo, los desplazados fueron campesinos, mayoritariamente afro-descendientes que perdieron sus casas, su tierra y todo lo que tenían.

Las tierras donde vivían han terminado en manos de grandes empresarios pese a que la ley reconoce el derecho de los afro-descendientes a ocupar las tierras en las que vivían y a cultivarlas colectivamente.

El papel de nuestra contraparte

Nuestra contraparte Justicia y Paz trabaja para la defensa de las comunidades afro-descendientes, mestizas e indígenas de Colombia. Su objetivo es ayudar a las comunidades para que puedan reclamar sus derechos sin hacer uso de la violencia incluso en las áreas de conflicto armado. Justicia y Paz lucha por la verdad, la justicia y la reconstitución de las comunidades. Además trabaja para poner fin al conflicto armado.

¿Quieres conocer más sobre nuestro trabajo en Colombia?

Colombia es el país con el mayor número de desplazados internos. Se estima que son unos 5,2 millones de personas, de las cuales el 30% son Afro-descendientes. InspirAction trabajamos en Colombia para defender los Derechos Humanos y para defender a los activistas que luchan por sus derechos. Apoyamos sobre todo a las comunidades más vulnerables para conozcan sus derechos y sepan cómo reclamarlos. Descubre más sobre nuestro trabajo en Colombia:

  • La comunidad de Las Pavas lleva décadas luchando por vivir en las tierras que les han pertenecido por generaciones. Se trata de un caso emblemático dentro del extenso debate de restitución de las tierras a las comunidades desplazadas por el conflicto y las agresivas políticas económicas que promocionan la industria del aceite de palma. Lee la historia de Las Pavas aquí.
  • El pueblo Embera es otra comunidad amenazada por el conflicto colombiano y los intereses económicos. Haz clic aquí para conocer su historia.
  • Descubre las amenazas de muerte que sufren los miembros de nuestra contraparte CREDHOS
  • La situación de Colombia  

Foto: Isabel Ortigosa © InspirAction 



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