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Brasil es ya el 5º país con mayor número de asesinadas por la violencia machista


“Incluso cuando una mujer es asesinada por su marido, se considera que ha sido culpa suya. Se considera que el hombre es violento por naturaleza y que es la mujer quien tiene que saber cómo lidiar con ello. Las mujeres son las que molestan a sus maridos”. Así de contundente es el testimonio de María Fernanda Marcelino, defensora de los Derechos de las mujeres y trabajadora de SOF (Sempreviva Organização Feminista), contraparte de InspirAction en Brasil.
  

A pesar de que en los últimos años el gobierno ha establecido ciertas regulaciones para frenar esta violencia y fomentar la denuncia por parte de las mujeres maltratadas, como la Ley María da Penha, Brasil es el quinto país con más asesinatos de mujeres en el mundo.  Esto supone que cada día se producen 13 muertes de mujeres por la violencia de género. El “Mapa de la Violencia 2015: Homicidios de Mujeres en Brasil” indica que se produjo un aumento de las muertes por violencia de género del 21% de 2003 a 2013. Hoy, las leyes para combatirlo existen pero su implementación choca a menudo con una cultura muy conservadora y reacia a reconocer el papel de la mujer.

“A veces, cuando una mujer va a una comisaría entra como víctima y acaba saliendo como culpable. Y aunque en ocasiones sea reconocida como víctima, popularmente se considera que algo habrá hecho para merecerlo. Algo como no tener la comida preparada o no haber abrazado lo suficiente a tu marido cuando llegó del trabajo”. Denuncia Fernanda.

La violencia de género está inmersa en la cultura brasileña pero también está muy relacionada con la desigualdad.

“Cuando el gobierno piensa en políticas hacia las mujeres se enfoca en salud y violencia pero es importante que se tenga en cuenta la autonomía económica de las mujeres. En las ciudades los hombres empiezan a acostumbrarse a ver mujeres trabajando pero en zonas rurales la desigualdad hacia las mujeres les impide a día de hoy ser independientes. No pueden abrir un negocio porque no tienen capacidad de recibir un crédito, la mayoría no tienen ni si quiera un DNI ni pueden poner la propiedad de la tierra a su nombre”.   

Como muestra SOF en su estudio “Violencia y Desigualdad” este tipo de violencia es una muestra de las relaciones de desigualdad económica y social que fomentan el machismo y la violencia de género. 2016-04-26-MariaFernandaSOF2

 

Como nos cuenta María Fernanda, esto crea barreras a la que se enfrentan todas las mujeres brasileñas en su día a día. Se ha enfrentado en su trabajo de incidencia a la falta de implementación de las leyes por la escasa inversión y voluntad política de algunas instancias. Ha vivido junto a mujeres víctimas las consecuencias de la corrupción policial. Y ha sentido la impotencia de presenciar como ciertas ideas socialmente aceptadas acaban convirtiendo a muchas mujeres víctimas en culpables de su situación. 

 

 

Por esta razón, desde InspirAction apoyamos la labor de SOF en el derribo estas barreras que hacen que se vulneren los derechos de las mujeres y la lucha por la creación de políticas públicas que fomenten la igualdad y la independencia económica de las mujeres brasileñas.

Conoce más sobre nuestro trabajo en igualdad de género en Brasil:



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