Hannah Richards © InspirAction

Omar tiene 9 años y vive en Palo, Bolivia. Por las mañanas limpia zapatos y si tiene suerte consigue ganar hasta 1€ al día. Por la tarde va al colegio.

Antes de recibir el Bono Juancito Pinto, su madre tenía que decidir entre llevarle a la escuela o comprar más comida. Ahora, la situación de Omar, como la de muchos otros niños en Bolivia, ha cambiado.

“La beca me ayuda porque somos pobres, no tenemos suficiente dinero y yo soy madre soltera” dice Eugenia, la madre de Omar.

Repartiendo riqueza con un mejor sistema tributario

Bolivia es el país más pobre de Latinoamérica: el 70% de los 8,4 millones de habitantes viven en pobreza y el 25% sufre malnutrición. Durante cientos de años la población vió como el oro, la plata y el plomo de sus tierras era explotado por empresas multinacionales que no dejaban ninguna riqueza en el país.

Cuando encontraron las enormes reservas de gas natural que había bajo su suelo, decidieron evitar que su pueblo siguiera viviendo en la misma pobreza de siempre.

Hoy 2,4 millones de personas, es decir el 20% de la población, están recibiendo ayudas a través del dinero recaudado con las tasas a las multinacionales del gas natural y el petróleo. Antes las compañías solo pagaban el 18% en impuestos, ahora llegan a pagar hasta el 50%. Con la recaudación de estos impuestos se han creado la Becas Juancito Pinto.

Estas becas están dirigidas a las personas más pobres y vulnerables de Bolivia y permiten a las familias comparar los libros, el uniforme del colegio y zapatos y otras necesidades. Con esta ayuda de unos 18€ al año, ha aumentado notablemente el número de niños que van a la escuela, sobre todo ha mejorado en las zonas rurales y entre las niñas.

El papel de InspirAction

InspirAction trabajamos con varias organizaciones de Bolivia para conseguir estos cambios.

Con la Fundación Solón realizamos campañas de sensibilización sobre la importancia de establecer un sistema justo en la recaudación de impuestos. Además luchamos para apoyar áreas como Palo, en la que vive Omar, para que a través del presupuesto estatal se mejoren las condiciones de vida como por ejemplo asegurando acceso a agua.

Con el Centro de estudios para el desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA) hacemos visibles las injusticias del sistema tributario y desarrollamos planes de acción que visibilicen los cambios que se podrían conseguir con un sistema más justo. Además hemos desarrollado una red de comunicaciones en lenguas indígenas para informar a la población y permitir su participación en los procesos políticos.

La educación, la salud y tener acceso a una alimentación sana son Derechos Humanos fundamentales y es responsabilidad última de los estados que se cumplan.