Los hornos solares no son cosas del futuro ni del pasado sino unos medios alternativos utilizados cada vez más en todos los países del mundo para la cocción de alimentos sin otra energía que la del sol. El primer horno solar  fue inventado en 1767 por un Suizo llamado Horace de Saussure que hizo numerosos experimentos sobre el efecto invernadero e invento el primer modelo de horno solar con forma de caja y equipado de reflectores para concentrar la luz del sol.

Hoy existen miles de modelos de hornos solares y más recientemente aparecieron unos modelos de cocinas solares de concentración que se basan exclusivamente en la concentración de la radiación solar en un punto donde se puede colocar una olla, a través de un reflector parabólico.

Los hornos solares suelen llegar a los 160ºC y las parábolas solares generan temperaturas que permiten freír alimentos o hervir agua en grandes cantidades. En Europa, solo algunos privilegiados que disponen de una terraza orientada al sur pueden disfrutar de la cocina solar, pero estos equipamientos de cocción se utilizan también cada vez más en países donde la radiación solar es constante todo el año y donde los recursos para cocinar son limitados e impactan sobre el medioambiente.

En África por ejemplo, se desarrollan cada año numerosos proyectos de equipamiento de hornos solares y modelos de cocinas solares parabólicas. Allí, se cocina esencialmente con carbón y leña. Es bueno recordar que más de la mitad de la población mundial solo dispone de este medio para cocinar cada día, lo que agrava en ciertas zonas sensibles la deforestación y la desertificación. Este medio tiene varios inconvenientes además de ser caro para esas poblaciones: la recogida de leña es un trabajo muy pesado y requiere mucho tiempo que podría ser utilizado para desarrollar otras actividades en muchos hogares y el humo de este tipo de cocción causa cada año muchos problemas de salud para las personas.
Según un estudio de la Food and Agriculture Organization (FAO), un habitante del continente africano consume cada día para cocinar entre 1 y 1,5 kg de leña, lo que representa cerca de 500kg de leña al año por persona. Si calculamos el impacto sobre el calentamiento global esto representa 670kg de Co2 por persona al año.

El horno solar siendo una caja térmicamente aislada diseñada para capturar la energía solar y mantener caliente su interior, reduce el riesgo de quemaduras, evita la posibilidad de incendio, evita que los alimentos se quemen y pierdan su valor nutritivo, y sobre todo permite hacer otras actividades mientras se cuecen los alimentos. Además, excluyendo los materiales necesarios para la fabricación de un horno solar  que pueden representar unos kilos de Co2 emitidos, la gran ventaja es que durante años este horno no contaminara y no necesita ninguna energía más que la luz del sol.

Fuente de los datos: Atlas de la Cocina Solar

El Atlas de la Cocina Solar es una página Web muy completa que tiene como objetivo informar sobre la cocina solar, los proyectos y las asociaciones de cocción solar en todo el Mundo. Tiene numerosos artículos, fotos, vídeos y recetas de cocina solar disponibles en línea.