En el año 2050, la falta de agua afectará a 7.000 millones de personas, advierte Naciones Unidas.

Los efectos del cambio climático y la gestión de los recursos hídricos son las principales causas de la escasez de agua en el mundo. Si a esto le sumamos la contaminación que sufren numerosas corrientes de aguas, como mares, ríos o lagos, estamos ante una catástrofe natural que se nos avecina, poco a poco sin darnos cuenta.

De toda el agua presente en el planeta, muy poca es para el consumo humano. Un 90% es agua salada, un 2% está en los polos, y sólo un 1% es dulce y apta para beber. Esta última está presente en ríos, lagos y corrientes subterráneas.

Gran parte del agua dulce es utilizada en la agricultura, pero un sistema de irrigación ineficiente causa pérdidas económicas y provoca serios problemas de contaminación. En países pobres como la India, esta agua desperdiciada se estanca, transformándose en un foco de enfermedades, como la malaria.

Más de 2.000 millones de personas en todo el mundo viven sin acceso a una red de saneamiento,  es decir un 18% de la población mundial, causa principal de contaminación y de proliferación de enfermedades. Miles de personas mueren cada año a causa de enfermedades generadas por el consumo de agua no potable o por alimentos contaminados. Algunas de estas enfermedades son el dengue y el paludismo, que afectan sobremanera niños, embarazadas y ancianos.

La escasez de agua y la pobreza están interrelacionadas de forma directa, y afectan principalmente a las comunidades más pobres y vulnerables.

El riesgo de la privatización del suministro y distribución del agua afecta negativamente a los más pobres. Ellos tienen escaso acceso al agua potable y el precio del litro de agua que deben pagar es proporcionalmente superior al de una persona que vive en el mundo desarrollado. Es frecuente ver a las mujeres de varios países en desarrollo transportar el agua que consumirán sus familias, durante kilómetros. Muchas veces deben recorrer casi 10 kilómetros con 20 kilogramos sobre sus espaldas.

La escasez de agua potable es una llamada de atención al consumo moderado de este líquido por parte de todos los habitantes del planeta. Según la Organización Mundial de la Salud, la escasez de agua “afecta a 4 de cada 10 personas en el mundo. La situación está empeorando debido al crecimiento de la población, el desarrollo urbanístico y el aumento del uso del agua con fines industriales y domésticos”.

Muchas veces la falta de agua potable fuerza a las poblaciones más desfavorecidas a usar fuentes contaminadas, lo que significa lavarse, comer, beber, y limpiar sus casas con agua llena de bacterias perjudiciales para su salud.

Debemos tener en cuenta que el agua es un recurso limitado, o sea que un día podría acabarse. Desde InspirAction creemos que todos tenemos derecho al acceso al agua potable, porque no todos podemos abrir el grifo y ver salir el agua con total normalidad. Algunos viven a diario en lugares donde la escasez de agua, a causa del cambio climático, la contaminación y el consumo desmesurado es una moneda común.

En África podrían morir unas 300.000 personas al año por enfermedades como la malaria, la desnutrición o la diarrea. ¿Sabías que la mitad de estos casos se evitarían con sólo lavarse las manos con agua y jabón?

Si te ha interesado, también puedes leer...

- 100.000 voces por el agua

- El agua, un recurso escaso

- Derecho al agua