Los efectos del cambio climático son totalmente desproporcionales para las poblaciones más pobres o menos desarrolladas, incrementando su vulnerabilidad e inseguridad, sobre todo en mujeres y menores.

Dichas desigualdades nacen de la falta de acceso y control sobre los recursos, empleo, educación o sobre la toma de decisiones,  tanto en cuanto a la distribución de tareas en el ámbito doméstico, como  la alta dependencia de las mujeres respecto a la agricultura de subsistencia y las dificultades de acceso a recursos como el agua o la leña, lo que las hace más vulnerables a este fenómeno.

Las mujeres tienen más riesgo de verse desplazadas

En consonancia con los datos de Women’s Environmental Network las mujeres representan 20 millones de los 26 millones de personas que han sido desplazadas por el cambio climático, el 80% de las personas desplazadas en el mundo son mujeres. Si además sumamos que se estima que el 70% de las personas pobres en el mundo son mujeres, nos muestra las grandes desigualdades de género que necesitan de una vez por todas ser atacadas.

El aumento de la temperatura, las sequías (especialmente en África), la extinción de las diferentes especies del planeta, el derretimiento de los glaciares, la pérdida de las viviendas o el empeoramiento de la salud a causa del cambio climático afecta a toda la población que se encuentre en ese territorio afectado, pero la vulnerabilidad de las mujeres aumenta de manera alarmante, pues se encuentran más expuestas a la violencia y a problemas de salud, puesto que son ellas (como ya hemos mencionado) las encargadas de los cuidados del hogar y de la familia.

Y es que  cambio climático genera amenazas que de no tomarse las medidas necesarias, pueden desembocar en una situación de desastre total.

Según el informe del PNUD, las mujeres y niños tienen 14 veces más de posibilidades de morir durante una emergencia o desastre que los hombres. Por ejemplo, representaron el 61% de las muertes por el ciclón “Nargis” en Myanmar en 2008 o el 91% de los fallecimientos en Ban¬gladesh en 1991. *Los datos aparecen en el propio informe, que ya está citado, pero lo vuelvo a meter con otro más extenso*

De la misma manera, expone que existe una relación directa entre la probabilidad de una mujer de morir a causa de un desastre natural y  su estatus socio-económico.