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Desgraciadamente no tenemos que esperar para ver las consecuencias del cambio climático en nuestras vidas. El calentamiento global es un hecho y la vida de millones de personas, principalmente en los países más pobres, se está viendo afectada directamente por sequías, inundaciones, huracanes, etc. cada vez más frecuentes y más devastadores.

Desde la comunidad científica nos han dado las soluciones; hay que frenar el calentamiento global dejando de emitir CO2, cambiando nuestro modelo de consumo energético. Si seguimos actuando como si nada pasara, al aumento de la temperatura en el planeta pasará de los 2ºC y más de 250 millones de personas se verán obligadas a abandonar sus hogares por culpa del hambre y las condiciones climáticas extremas.

¿Qué estamos haciendo?

Los países y comunidades más pobres son más vulnerables ante el cambio climático y tienen menos recursos a la hora de hacer frente a una nueva situación ambiental porque son también quienes más dependen de la naturaleza de forma directa para subsistir. Nuestro trabajo consiste en potenciar sus saberes y transferir la tecnología necesaria para que puedan ser más resistentes a la amenaza climática, se adapten a los cambios y saquen el mayor provecho de los recursos con los que cuentan.

Al mismo tiempo no nos olvidamos de las responsabilidades de los países más ricos e industrializados, causantes de las mayores emisiones de CO2, para exigir compromisos económicos y políticas de energía limpias que frenen el calentamiento global. Nuestro trabajo de incidencia hace seguimiento de las políticas nacionales e internacionales en estos temas y busca la sensibilización de la ciudadanía para cambiar nuestros modelos de consumo.