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Tratado Vinculante: ya queda menos para poner fin a la impunidad de las empresas

Continúa la campaña sobre el establecimiento de un tratado vinculante que ponga fin a los abusos cometidos por las empresas

La tercera ronda de sesiones del Grupo de Trabajo Intergubernamel designado para avanzar con el Tratado Vinculante de derechos humanos y empresas tuvieron lugar la semana pasada, del 23 al 27 de noviembre de 2017. El tratado pretende poner fin a la impunidad de las violaciones a los derechos humanos y crímenes económicos, sociales y medioambientales cometidos por las empresas transnacionales.

En concreto esta tercera sesión tenía el mandato de establecer el texto base para empezar a negociar este instrumento. El liderazgo constructivo de la presidencia y las voces de las comunidades y pueblos indígenas afectados y los movimientos sociales y los pueblos indígenas que defienden sus territorios y recursos, así como los movimientos sociales, posibilitaron una conclusión positiva. Su presencia hizo presión ante los intentos de la Unión Europea de socavar el proceso hacia un tratado legalmente vinculante.

Las negociaciones nos han hecho ver que por un lado los países del lado de las potencias económicas, sus aliados y las organizaciones empresariales frente a los países de la periferia y las organizaciones de derechos humanos.

[ Leer “Preocupación por el desinterés del Gobierno y la UE en el Tratado de Derechos Humanos y multinacionales” ]

El agua, la energía y los alimentos no son mercancía

La actividad empresarial descontrolada está sucediendo en todos los rincones del planeta. Los recursos naturales del Amazonas están en peligro, y así nos lo han contado los quilombolas, quienes pese a tener los derechos de sus tierras según afirma la constitución brasileña, se afrontan a una realidad muy diferente.

[Leer La gran amenaza a la Amazonia brasileña]

A lo largo del río Amazonas, hay 140 presas hidráulicas operativas o en construcción y se planea construir otras 428. Según un reciente estudio publicado por la revista Nature no hay río que sobreviva a 568 presas. Aún así, los planes siguen adelante.

Las multinacionales entran en un territorio, con la falsa promesa de crear riqueza para las comunidades de la zona. Marina, afectada por la represa de Castanhão afirma que “las empresas llegan y no dialogan con nosotras, que ya partimos de una situación en la que estamos invisibilizadas”. Se rompen los lazos familiares y con la llegada de miles de obreros a municipios pequeños como los nuestros, aumentan los casos de acoso sexual, tráfico de mujeres, prostitución y violaciones”.

Estos megapropyectos suponen contaminación de tierras, aguas, acaparación de recursos, e incumplimiento de las normas laborales y, en muchos casos, se hace uso de la violencia para acallar las voces de las comunidades.



Un tratado vinculante para poner fin a un sistema que ha declarado la guerra a la vida

En lo que llevamos de año, 158 defensores del medioambiente han sido asesinados mientras protegían sus comunidades o recursos naturales. Las organizaciones sociales nos hemos movilizado para crear un instrumento internacional vinculante que obligue a las empresas transnacionales a respetar los derechos humanos. Miles de activistas y organizaciones han estado presentes en Ginebra para que este tratado no se quede en papel mojado y ponga a las personas y al planeta en el centro de las políticas.

Mientras no exista ninguna regulación internacional que garantice la protección de los derechos humanos frente a los abusos de las grandes empresas, será complicado garantizar la protección de la ciudadanía frente a los abusos de grandes empresas.

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