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Riqueza biológica, riqueza social

miércoles, 22 de mayo de 2013  Blog Cambio Climático     Biodiversidad

Hace trece años que Naciones Unidas proclamó este 22 de mayo el Día Internacional de la Diversidad Biológica haciendo honor a la creación del Convenio de Diversidad biológica como esfuerzo internacional para detener la destrucción de la riqueza natural. Sin embargo seguimos destruyendo la biodiversidad a un ritmo 1000 veces superior a la tasa natural de extinción de las especies, la extensión de los ecosistemas naturales disminuye gravemente y la calidad del agua que bebemos (los que podemos) y del aire que respiramos, es cada vez peor. Nos hemos preocupado poco por preservar la naturaleza pero es la base de todo nuestro bienestar. Somos biodiversidad. Podemos respirar aire limpio porque los bosques lo limpian. Disponemos de agua potable gracias a los ríos, a los acuíferos. Podemos alimentarnos porque hemos encontrado especies en la naturaleza que seleccionar hasta transformarlas en variedades cultivadas. La gran mayoría de los recursos naturales provienen de los ecosistemas. Y nuestra gran despensa farmacéutica no se fabrica en un laboratorio, sino que son las especies que habitan en los mares y en los bosques tropicales las que sintetizan los fármacos más punteros en la lucha contra el cáncer, muchos de los cuales no llegaremos a descubrirlos nunca porque habremos destruido los hábitats donde encontrarlos antes. Si queremos hablar de lucha contra la pobreza y de bienestar humano tenemos que hablar de biodiversidad. Una naturaleza sana es la mejor arma para prevenir las plagas de los cultivos agrícolas. Los ecosistemas más diversos en especies son los más resilientes frente a las perturbaciones ocasionadas por el cambio climático. A la vez, la biodiversidad contribuye a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Si queremos hablar de desastres naturales, tenemos que acordarnos de que hemos consumido los manglares y las barreras de coral que hubieran evitado tsunamis asesinos. Tenemos que recordar también los ríos y los bosques que crecen a su lado, que hubieran evitado los desastres de las crecidas en todo el mundo. Y claro, tenemos que acordarnos de los mares esquilmados. La pesca industrial no solo ha acabado con los peces, sino con el medio de vida de los pescadores artesanales que protegían a la vez la seguridad alimentaria de muchísimas comunidades empobrecidas y la sostenibilidad en el mar. Hoy el Convenio de Diversidad Biológica de Naciones Unidas nos recuerda que la crisis de la biodiversidad es una crisis social, pero debemos recordar que necesitamos conservarla todos los días.