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¿Para qué vivimos?

viernes, 1 de julio de 2011  Blog

Tenemos tres hijos y una hija, de 23, 21, 18 y 14 años. Ninguno tiene ningún tipo de estatus legal. No pueden salir del campamento. No pueden viajar por Líbano, ni por supuesto al extranjero. No pueden trabajar. No pueden registrar legalmente un matrimonio. Y de todas formas, ¿quién querría casarse con ellos, y que sus hijos heredasen los mismos problemas jurídicos? Me preguntan cada día: ¿Para qué vivimos?” * Los refugiados palestinos son cada día, de forma cotidiana, objeto de discriminación jurídica, política y socio-económica. Sin embargo, siguen siendo un pueblo. Divididos en distintas zonas geográficas, confinados a los límites de campos de refugiados, de ciudades valladas, exiliados en países extraños. Pero como en los casos de otros grupos marginados o perseguidos a lo largo de la historia, la identidad no se rompe fácilmente, y los vínculos comunes rara vez se debilitan, a pesar de las duras condiciones en que viven. Los refugiados palestinos no quieren ser considerados víctimas pasivas, ni desean vivir a expensas de la asistencia humanitaria. Lo que quieren es el reconocimiento de su identidad, de sus derechos, y también de su capacidad para contribuir de manera dinámica y crítica a desbloquear el callejón sin salida en el que se ha convertido el conflicto. Su continua exclusión de cualquier proceso de paz, junto con la negación sistemática de sus derechos, hace muy difícil la consecución de una solución viable para el conflicto. Actualmente hay 4,8 millones de palestinos refugiados en Oriente Medio, casi la mitad de la población palestina en su totalidad. Israel sigue negando su responsabilidad en este desplazamiento forzado; para ellos, fue consecuencia del conflicto, y no de una política de expulsión deliberada. Sin embargo, la necesidad de abordar su situación es quizás más urgente que nunca. Hace falta un cambio radical que supere el punto muerto político en el que se encuentra el conflicto actualmente hasta uno donde los palestinos, los israelíes y la comunidad internacional tengan voluntad política y creen el espacio necesario para tomar medidas audaces hacia la paz. InspirAction acaba de publicar un nuevo informe titulado “Los refugiados palestinos y la clave hacia la paz”, en el que insta a la comunidad internacional a promover activamente el reconocimiento de los derechos de estos refugiados como parte de la solución global y viable al conflicto, estableciendo un mecanismo eficaz para examinar las cuestiones de la repatriación, el reasentamiento y la compensación para los refugiados. 4.8 millones de palestinos siguen refugiados. Muchos, no han conocido otra forma de vida. 4.8 millones de personas, de seres humanos, no pueden esperar más. Es hora de superar barreras, de derribar muros, de llegar a acuerdos. El proceso de paz debe poner fin a la injusticia y el sufrimiento que significa el desplazamiento forzado. Y debe hacerlo ya. * Hanifa Mohamed Jomar, 55 años. Campamento de Weevil, Líbano. Entrevista realizada por InspirAction en 2010. Imagen: Campo de refugiados de Deishe. InspirAction © Sarah Malian