Solicitamos su permiso para la utilización de cookies en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. OK | Más información

Los resultados de Durban, una catástrofe para los países pobres

lunes, 12 de diciembre de 2011  Noticias InspirAction Cambio Climático

Aunque en Durban se ha conseguido mantener viva la negociación sobre el clima, el resultado pone en serio peligro a las personas más pobres del planeta.

"El resultado ha sido desastroso, profundamente preocupante, el peor que hemos visto nunca en este tipo de negociaciones. En un momento en que los científicos no paran de advertir sobre las terribles consecuencias que sufriremos si las emisiones siguen aumentando, en Durban no se han tomado medidas para evitarlo. Se han traicionado las esperanzas de muchas personas”, indica Isabel Ortigosa, portavoz de InspirAction. Sin embargo, no veremos las consecuencias de Durban hasta el próximo año, cuando los gobiernos tengan que tomar muchas de las decisiones que han aplazado en Sudáfrica.

El plazo para acordar en 2015 un nuevo acuerdo que sólo entraría en vigor en 2020 nos condena a un peligroso calentamiento global de más de 2 grados centígrados. Necesitamos que se actúe con urgencia, pero las partes reunidas en Durban han decidido esperar aún más. "El fracaso de Durban también perpetúa la injusticia del cambio climático, por la que los pobres, que tienen menos responsabilidad en el calentamiento global, son los que más lo sufren.”, indican desde InspirAction. 2020 será demasiado tarde, especialmente para las personas más pobres, que son los más afectados por el cambio climático. Sus vidas ya están devastadas por las inundaciones, las sequías, las tormentas extremas, el hambre y la enfermedad, que no harán sino empeorar a la vez que lo hace el cambio climático.

En estas dos semanas de negociaciones tortuosas, muchos de los países pobres, relativamente impotentes - el Grupo de África, AOSIS y los países menos adelantados - han demostrado liderazgo y flexibilidad en la búsqueda de una solución. Pero una y otra vez estos intentos conciliadores han sido bloqueados por los gobiernos de algunos contaminantes tradicionales - Estados Unidos, Canadá, Rusia, Japón, Australia y Nueva Zelanda- que parecen querer olvidarse de su responsabilidad histórica por el cambio climático.

 Estos gobiernos están protegiendo sus propios intereses políticos y los intereses financieros de las grandes empresas contaminantes. Y es la gente común la que paga el precio, no sólo en dinero, sino también en sufrimiento y vidas.

KIOTO

En Durban desaparece lo más valioso del Protocolo de Kioto: el requisito de que los objetivos de reducción de emisiones vengan marcados por la ciencia, y no por intereses políticos o económicos.  Esto es lo que convertía el Protocolo de Kioto en una poderosa herramienta para prevenir el desastre climático.


Sin embargo, en Durban los gobiernos han dado la espalda a la ciencia, en un momento en que necesitamos más que nunca prestar atención a sus advertencias. O actuamos ahora o pagaremos un precio terrible.  A la vez, nos alejamos del principio de justicia climática, al evitar reconocer que los países ricos tienen una mayor responsabilidad ante el cambio climático, además de una mayor capacidad para hacerle frente. “Del Protocolo de Kioto sólo nos queda el nombre. Los gobiernos lo están manteniendo vivo de forma artificial, sólo para salvaguardar los mercados de carbono. ", indica Isabel Ortigosa, responsable de Incidencia de InspirAction.

FINANCIACIÓN CLIMÁTICA

El único avance de Durban se ha dado en el Fondo Verde Climático, que pronto tendrá personal y una oficina. Sin embargo, sigue sin haber acuerdo en cuanto a su financiación. Los países deben seguir trabajando para identificar nuevas fuentes que cubran los cien mil millones de dólares anuales que se acordó debían estar disponibles para los países pobres a partir de 2020, con el fin de hacer frente al cambio climático y lograr un desarrollo sostenible. En la actualidad, el Fondo no tiene recursos para ayudar a los países en desarrollo a hacer frente al cambio climático, ni para ayudarles a desarrollarse de forma  limpia.

 

Crédito: InspirAction (c) Mike Goldwater