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Los incentivos fiscales roban a la población

miércoles, 28 de enero de 2015  Blog Justicia Fiscal     Evasión fiscal, Transparencia

Los incentivos  y las exenciones fiscales son una lacra que afecta a los países más empobrecidos del planeta. Durante años, los gobiernos de estos países han recibido recomendaciones para conceder facilidades en el pago de impuestos a empresas extranjeras como herramienta para llamar su atención y atraer inversiones. Lo cierto es que la herramienta funcionaba: cuanto mayores han sido los incentivos fiscales, mayor la inversión extranjera. Sin embargo, esta inversión no se ha traducido en una mejora  económica para el país ni para su población que contrariamente, en la mayoría de los casos, se ha visto perjudicada. El dinero que el estado deja de recaudar es dinero que no llega a la población en forma de servicios básicos, como educación o sanidad y que ella misma tendrá que proveer si quiere ver sus derechos cumplidos. El caso de Sierra Leona es especialmente injusto. El país encabeza el ranking de los más pobres del planeta donde su población no llega a superar su 50 cumpleaños, sin embargo, las empresas multinacionales hacen cola para extraer sus recursos naturales beneficiándose de lujosos incentivos fiscales. Sierra Leona no necesita exenciones  para atraer empresas extranjeras porque para ello ya tiene los diamantes, la bauxita (utilizado para hacer aluminio), el hierro, oro y rutile (utilizado para muchas cosas entre ellas pintura blanca) que estas codician. Aun así, en los últimos años Sierra Leona ha dejado de ganar cientos de millones de dólares a causa de incentivos fiscales. Según datos recabados por organizaciones locales, el gobierno ha regalado más dinero a través de las exenciones fiscales a las empresas mineras extranjeras en los últimos años, que lo que ha gastado en sanidad y educación. Pero nada de esto es ilegal. En 2012, por ejemplo, 6 empresas mineras extranjeras dejaron de pagar  150 millones de $ en impuestos sobre las ventas. En contraposición, el gasto en servicios públicos ese mismo año fue lamentable - los servicios de salud recibieron una inversión de $ 25,7 millones, la educación $32 millones y la agricultura $30 millones. En 2010 el gobierno de Sierra Leona ya identificó los incentivos fiscales como un problema potencial e incluso creó una ley para combatirlo, el Proyecto de Ley de Gestión de Ingresos. Cuatro años más tarde todavía no se ha convertido en ley. Los incentivos fiscales no han generando un debate riguroso ni un profundo análisis sobre sus costes y beneficios y en general vienen unidos a procesos opacos donde las empresas extranjeras reciben estos incentivos directamente de la mano de unos pocos ministros que actúan de forma independiente al gobierno y que no buscan ni su participación, ni la del parlamento y mucho menos la de la población en estas decisiones. Casos como estos propician la corrupción. Varios organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), la OCDE, Naciones Unidas y el Banco Mundial ha mostrado su rechazo a los injustificados incentivos fiscales y en 2011 advirtieron a los países del G-20 sobre su nocividad recomendando a los gobiernos dar ejemplo con sus propias cuentas calculando los costes y beneficios de sus propios incentivos. Desde InspirAction y otras organizaciones que trabajamos por la Justicia Fiscal como una herramienta para acabar con la desigualdad y construir sociedades más jutas, pensamos que es necesario y urgente poner fin a los injustificados incentivos fiscales que están lastrando el futuro de no solo de países en África si no en América, Asia e incluso España.

Ally Carnwarth © InspirAction


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