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Las muertes en Nicaragua no pueden quedar impunes

Visita a España de la Caravana Informativa de Solidaridad Internacional con Nicaragua para denunciar las violaciones de Derechos Humanos.

“Queremos que España se comprometa a no seguir suministrando armas a nuestro Gobierno”. Con esa rotundidad se expresa Yerling Aguilera, una de las jóvenes activistas que participa en la Caravana Informativa de Solidaridad Internacional con Nicaragua para dar a conocer la situación de violencia y violación sistemática de derechos humanos que sufre su país desde hace tres meses: casi 450 muertos, miles de heridos y un número indeterminado de personas desaparecidas es el saldo que deja de momento la represión gubernamental, según La Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH).

Después de recorrer seis países europeos (Dinamarca, Suecia, Bélgica, Francia, Alemania y Holanda), la caravana, integrada por líderes del movimiento estudiantil y juvenil nicaragüense, visitó  el mes pasado nuestro país para seguir sumando apoyos a su causa y explorando posibles soluciones como la creación de una Embajada de la Paz que sirva de canal humanitario y de acompañamiento a las víctimas de la represión. “No podemos permitir que nos sigan asesinando y estamos pidiendo más compromisos a todas las instituciones y partidos políticos con los que nos estamos reuniendo en esta gira europea” señala Jessica Cisneros, otra de las integrantes de la Caravana que forma parte de una organización juvenil en Managua. 

¿Qué tiene que ver España con el asesinato de manifestantes en Nicaragua? 

Aunque la embajada de España en Managua negó a través de un mensaje en su cuenta de twitter, la venta de material para reprimir a los manifestantes que protestan en Nicaragua, la socióloga a investigadora de seguridad Elvira Cuadra insiste en que la mayoría de las municiones utilizadas durante la represión policial en Masaya, en la que murió el joven estudiante Alvaro Conrado, fueron fabricadas por la empresa española Falken S.A y así quedó constatado tras la visita de la misión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) tras las denuncias de la represión policial. Cuadra insiste en que el informe de la secretaría de Estado de Comercio de España sobre la exportación de materiales de defensa para 2016, Nicaragua compró un 21,4% de las exportaciones en material policial y de seguridad (balas de goma, gases lacrimógenos, equipos antidisturbios…).

¿Por qué algunos insisten en hablar de maniobra imperialista? 

Este levantamiento popular se debe al cansancio del pueblo nicaragüense después de once años de represión por parte del gobierno de Ortega y no estamos pagados por nadie” insiste Aguilera ante los discursos que intentan insisten en que las protestas puedan estar manipuladas por grupos “imperialistas” externos infiltrados para el sabotaje y desestabilizar el país.

Las movilizaciones y el malestar de la población vienen de atrás: conflictos en las áreas rurales con las comunidades locales y los movimientos ambientalistas por temas como el canal interoceánico, la creciente actividad extractiva (en particular minera), la presión sobre la tierra de monocultivos industriales como la palma africana y el azúcar, la mala gestión del Gobierno ante el incendio de la reserva en Indio Maíz que movilizó a sectores juveniles en la protesta, la extendida corrupción de los funcionarios públicos… Aguilera, socióloga y docente e investigadora social en la Universidad Politécnica en Managua, concluye que “son años de una represión en parte silenciosa aunque también visible en manifestaciones previas y ahora la reforma del INSS ha sido el detonante para decir basta”.

La Caravana seguirán recabando apoyos con Reino Unido, Austria, Italia y Suiza entre sus próximos destinos. A la espera de los próximos pasos de Ortega que sigue aferrándose al poder, las movilizaciones siguen activas y la comunidad internacional debe velar porque las muertes en Nicaragua no caigan en el olvido.