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La cara B de las Olimpiadas de Río 2016

lunes, 22 de agosto de 2016  Blog Brasil Cambio Climático Justicia Fiscal
Reflexionamos sobre los efectos de las Olimpiadas en materia de Derechos Humanos, medioambiente y fiscalidad

Una vez más, se ha apagado la llama olímpica hasta dentro de 4 años. Han sido algo más de dos semanas de competiciones deportivas en las que hemos leído todo tipo de noticias, más o menos relacionadas con el deporte, y en las que se han colado titulares de anécdotas, momentos graciosos, románticos y con gancho. No obstante, en InspirAction queremos pararnos en otros temas, tal vez con menos gancho, pero igualmente importantes y que afectan especialmente a la población brasileña, esa a la que se le prometió “Un mundo nuevo”, como rezaba el lema de las Olimpiadas.

2016-08-23-Olimpiadas 

Derechos Humanos

Brasil es un país que atraviesa, en la actualidad, una de sus mayores crisis políticas y económicas. A esto se une el hecho de que, a pesar del desarrollo experimentado en la última década, el país aún se sitúa como el octavo con mayor desigualdad de todo el mundo y más de 20 millones de personas siguen luchando contra la pobreza extrema. En principio, no parece que estas Olimpiadas, hayan contribuido a mejorar esta situación, que muestra sus consecuencias en forma de violencia, emergencias sanitarias como la provocada por el virus del Zika y malestar social.

Al contrario, en estas Olimpiadas no se ha jugado limpio con los Derechos Humanos. Numerosas organizaciones han denunciado la excesiva violencia policial antes y durante los juegos, la construcción de las infraestructuras se ha visto acompañada del desalojo forzoso de unas 4.000 familias, se han reportado abusos laborales por parte de grandes empresas e incluso del propio Comité Organizador y la inseguridad y la violencia han continuado en las calles de los barrios y favelas de la periferia, como Baixada Fluminense, en Rio de Janeiro.

Medioambiente

Los problemas medioambientales durante estas Olimpiadas se han centrado en la alta contaminación existente en las aguas de la bahía de Guanabara, donde tuvieron lugar algunas de las competiciones acuáticas. La Organización de los Juegos se comprometió a limpiar esta zona de residuos y aguas residuales, pero los trabajos de última hora no lograron solucionar estos problemas completamente. 

A esto se le une la contaminación del aire en la ciudad de Rio, que también se encuentra por encima de los niveles recomendados por la Organización Mundial de la Salud. De hecho, según un estudio de Reuters y la Universidad de São Paulo, salvo en las Olimpiadas de Beijing 2008, las Olimpiadas de Rio han sido las que se han rodeado del aire más contaminado desde que se empezaron a recoger este tipo de datos en las ciudades olímpicas.

Presupuestos y fiscalidad

Como ya ocurrió en otras citas olímpicas, como Atenas 2004, la organización de los Juegos Olímpicos ha supuesto un enorme desembolso de fondos que, a pesar de haber sido inferior al de otras olimpiadas, ha tenido un sobrecoste de en torno al 50% con respecto al presupuesto fijado en un principio. Esto se ha dado en un contexto en el que el gobierno no electo de Temer ha empezado a anunciar recortes en sectores tan fundamentales como la sanidad y la educación y numerosas privatizaciones, con el consecuente descontento de la población brasileña.

Por si fuera poco, muchas grandes multinacionales han estado beneficiándose de la actividad económica generada por los Juegos Olímpicos sin tributar por ello. Este es el caso de las empresas patrocinadoras que, gracias a la Ley 12780 vigente desde 2013, se han visto exentas de pagar impuestos tales como derechos de emisión, aranceles de importación y contribuciones sociales. Gracias a esta jugada, algunas de las mayores multinacionales podrían haberse ahorrado en torno a 1.000 millones de dólares, que ya no podrán ser dedicados a mejorar la situación económica del país. Y esta no es la primera vez que sucede algo similar. En 2014, InspirAction denunció a través de la campaña “Las jugadas de la FIFA” las escandalosas exenciones fiscales con las que se premió a algunas empresas durante el Mundial de Fútbol, que también tuvo lugar en Brasil

 

Este es el saldo real de las Olimpiadas, un saldo que nos deja un sabor agridulce e invita a reflexionar. Porque “Un mundo nuevo” en Brasil solo será posible si se blindan los Derechos Humanos de todos los ciudadanos y ciudadanas, consiguiendo que eventos como Rio 2016 beneficien no solo los intereses de algunas personas y empresas sino también los de la población local. Por eso, es necesario mirar más allá de la disputa deportiva y económica, para reclamar justicia fiscal, medioambiental y para los Derechos Humanos.


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