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El desafío presente y futuro que representan las migraciones climáticas

miércoles, 21 de febrero de 2018  Noticias InspirAction Cambio Climático     Consecuencias Cambio climático

Cada año 26 millones de personas deben abandonar sus hogares como consecuencia del cambio climático. La migración se ha convertido en su forma de adaptarse a las sequías, los huracanes, las inundaciones y el aumento del nivel del mar. Muchas se ven forzadas a vender sus tierras y mudarse a zonas urbanas, otras a pedir asilo en países cercanos tras ver sus países devastados por un desastre natural. A otras muchas solo les queda la opción de cruzar fronteras de forma ilegal sin saber qué les deparará su destino.

El cambio climático es uno de los retos más grandes a los que nos enfrentamos. Los fenómenos que provoca son una de las causas del aumento de la pobreza y de los conflictos en todo el mundo. Según los expertos, las presiones ambientales que afectan a la agricultura, la pesca y otros medios de subsistencia a menudo pueden estar en la raíz de la desestabilización económica y política que obliga a las personas a abandonar sus hogares. Incluso en el caso de los más de 5 millones de refugiados que huyen de Siria, los científicos han señalado el papel que jugó el calentamiento global al provocar una sequía que produjo grandes pérdidas en las cosechas. Una circunstancia que avivó los disturbios civiles y que desembocó en la guerra civil siria.

El Corredor Seco Centroamericano, una de las zonas más vulnerables al cambio climático

Cuatro años de sequía y lluvias por debajo de la media en la región han provocado pérdidas en la producción de alimentos y en los ingresos entre los agricultores de subsistencia y jornaleros en Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua. De hecho, son las personas que se dedican a la agricultura, dependientes de las lluvias, quienes más sufren la sequía y los fenómenos meteorológicos extremos recurrentes, como el fenómeno El Niño, que está perturbando el régimen de lluvias. Esta ausencia, sumada a la deforestación, la erosión y las malas prácticas agrícolas están reduciendo la producción agrícola y aumentando la pobreza rural. De esta forma, la sequía reduce la seguridad alimentaria, los ingresos y las de oportunidades de empleo, factores que están empujando a la gente a migrar dentro y fuera del país buscando nuevas formas de sustento.

En Honduras, el gobierno ha expresado su preocupación por los pronósticos climáticos desfavorables, particularmente para las zonas del sur, una situación que puede llevar a declarar el estado de emergencia y pedir ayuda a la comunidad internacional. Por su parte, el gobierno de Guatemala ha preparado un Plan Estacional del Hambre para ayudar a los municipios más afectados en el Corredor Seco.

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Ante esta situación son necesarias medidas, como las del Programa Mundial de Alimentos (PMA), para fortalecer los medios de subsistencia creando y rehabilitando activos productivos (como la construcción de acequias, pozos, siembra de plantas), intensificando la producción en los hogares, diversificando las fuentes de ingreso, aumentando el capital humano y garantizando redes de seguridad social a miles de familias. No obstante para poner en marcha cualquier política de adaptación será necesario tener en cuenta la experiencia de las mujeres, como agentes clave en la lucha contra los efectos del cambio climático. También en el Corredor Seco las mujeres cuentan con décadas de experiencia en estrategias de resiliencia y adaptación, por ejemplo en la comunidad de Naranjo, en Nicaragua, donde grupos de mujeres han seleccionado semillas más resistentes al cambio climático. También buscan alternativas de almacenamiento de agua, construyendo nuevos pozos como el llevado a cabo en Ciudad Mujer en El Salvador, o se organizan a través de cooperativas agrícolas, como en el caso de Combrifol en Honduras.

Las Políticas de puertas cerradas no son la solución

Si el planeta continúa calentándose al ritmo actual es probable que el número de solicitantes asilo en la Unión Europea se triplique para el año 2100. Sin embargo, las políticas de asilo cada vez se están volviendo más restrictivas. Los expertos advierten de que países como Estados Unidos están adoptando políticas que indican que los migrantes climáticos se encontrarán con las puertas cada vez más cerradas. Entre ellas se encuentra la reciente norma que suspende el estatus de protección temporal para personas de ciertos países como Haití, a pesar de los numerosos desastres naturales que ha vivido. Se trata de una serie de medidas que probablemente aumentarán, teniendo en cuenta que Donald Trump acaba de nominar a Ken Isaacs, conocido negacionista del cambio climático, para dirigir la Organización Internacional de las Migraciones de las Naciones Unidas.

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El cierre de fronteras no es la solución y no impedirá la migración forzosa. Las personas seguirán huyendo de amenazas como el cambio climático, el hambre y los conflictos. El número de personas que mueren en el camino no dejará de aumentar si continuamos dándole la espalda, solo en 2017 murieron en el Mediterráneo más de 3000 personas que intentaban llegar a Europa en busca de seguridad y oportunidades. Estas cifras poco parecen importar a los gobernantes de Occidente ya que las políticas para migrantes y refugiados son cada vez más restrictivas y no han cumplido con los compromisos de acogida adquiridos en 2015.

Los efectos del cambio ambiental ya están aquí, nos afectan a todos y todas, por ello debemos exigir políticas que reconozcan la migración forzosa por motivos relacionados con el clima. Se trata de una migración inevitable y la única forma de frenarla es plantarle cara al cambio climático, cumplir los acuerdos internacionales y adoptar compromisos a la altura de las circunstancias, compromisos reales que reduzcan las emisiones. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no será el cambio climático lo que genere otra crisis de refugiados, sino que la falta de políticas internacionales para proteger a aquellos que son forzados a emigrar o lo que será peor, el intento de detenerlo, serán el motivo de otra gran crisis migratoria.