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Comunicado de nuestra socia MAB tras el asesinato de la defensora Dilma Silva

lunes, 25 de marzo de 2019  Noticias InspirAction Brasil Derechos Humanos

Dilma Silva Ferreira, de Movimiento de Afectados por las Represas (MAB), fue asesinada en la Amazonía. MAB recuerda que los defensores de la tierra ven sistemáticamente violados sus derechos en Brasil y exige protección y esclarecimiento del caso. Publicamos su comunicado en solidaridad y apoyo con nuestra organización socia.

El Movimiento de Afectados por las Represas (Movimento dos Atingidos por Barragens, MAB) expresa tristeza e indignación por el asesinato de de Dilma Ferreira Silva, de 45 años, coordinadora del MAB en la región de Tucuruí. Dilma fue asesinada junto a Claudionor Costa da Silva, 42,su compañero, y Hilton Lopes, 38 anos, en un asentamiento de la zona rural de Baião (PA).

El asesinato de afectados por las represas revela hasta qué punto hemos sido víctimas de la violencia de los poderosos. Además de la violación de derechos de las familias afectadas, de los lucros extraordinarios en las plantas hidroeléctricas y del cobro de tarifas de energía eléctrica de las más altas del mundo, hemos convivido con amenazas y asesinatos frecuentes de líderes populares afectados por las presas. 

No hay duda de que vivimos en un momento de persecución a los que luchan por la justicia, por la soberanía, la distribución de la riqueza y el control público de las aguas y la energía. Mientras los poderosos quieren hacer una reforma para privatizar y retirar el control del Estado en la Seguridad Social, tenemos en las víctimas del crimen de Vale en Brumadinho y en el asesinato de Dilma Ferreira Silva un ejemplo concreto de la ausencia del Estado y de los Gobiernos en lo que respecta a la protección de las víctimas. 

No es el capital el que necesita protección, son las víctimas del capital quienes la necesitan. Dilma Silva perdió todo lo que tenía con la construcción de Tucuruí, la tercera mayor hidroeléctrica de Brasil en potencia.  “La central, cuando abrió las compuertas, se llevó todo” , afirmó en una entrevista en 2011. Fue en el MAB donde encontró un camino para luchar por sus derechos.

Tucuruí fue construida en el periodo de la dictadura militar y se convirtió en un caso emblemático de la destrucción causada por el modelo energético en la Amazonía. Un informe del Consejo Nacional de Derechos Humanos (Conselho Nacional de Direitos Humanos, CNDH) identificó un patrón sistemático de violaciones de derechos humanos en la construcción de presas en Brasil. Centenas de familias fueron expropiadas y hasta hoy luchan por la reparación, sin que se les haya reconocido ningún derecho.

Como los afectados por las represas no tienen aseguradas sus condiciones de mejora de vida en el proceso de construcción de las presas, se convierten en una población extremadamente vulnerable. A esto se le suma el verdadero estado de excepción vigente en la Amazonía brasileña, región que concentra 9 de cada diez asesinatos de defensores de la tierra y del medio ambiente en Brasil, según la ONG Global Witness. No podemos dejar de citar el caso de Nilce de Souza Magalhães, militante del MAB asesinada cuando luchaba por los derechos de los afectados por las hidroeléctricas. ¿Cuántas mujeres más, negras, pobres, lideresas y defensoras de los derechos morirán hasta que se haga justicia?

Exigimos de los Gobiernos el esclarecimiento del crimen, que se refuercen las medidas de seguridad para todos los defensores de los derechos humanos en Brasil, en especial en la Amazonía, y que se adopten medidas para garantizar los derechos de los afectados por represas en Brasil, Reafirmamos nuestro compromiso para seguir luchando por los derechos de los afectados, en defensa de la vida y contra la privatización del agua.

No nos callarán. Seremos como el agua, por grandes que sean los muros jamás conseguirán detener nuestra fuerza. ¡Aguas para la vida, no para la muerte!