Solicitamos su permiso para la utilización de cookies en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. OK | Más información

Colombianos esperanzados y escépticos ante la paz

viernes, 31 de julio de 2015  Blog     Derechos Humanos

© InspirAction

Las FARC y el Gobierno de Colombia están poniendo toda la carne en el asador para llegar a un acuerdo de paz. Así es como lo están percibiendo las organizaciones sociales colombianas, aunque la opinión pública se muestra escéptica. La semana pasada, cuando Colombia celebraba el día de la Independencia, Las FARC comenzó el segundo cese del fuego unilateral, esta vez para un mes, que había anunciado el 8 de julio mediante un comunicado emitido en La Habana, Cuba, donde los líderes de las FARC están dialogando con el Gobierno colombiano desde hace casi tres años sobre la paz en el país. El grupo guerrillero ordenó a sus tropas “cesar toda acción de carácter ofensivo contra las fuerzas armadas del Estado y la infraestructura pública y privada”.  Ya lo habían hecho antes, y duró 5 meses, hasta que las fuerzas de seguridad colombianas bombardearon uno de sus campamentos y la guerrilla decidió suspender el alto al fuego. Durante este primer cese, no terminaron los ataques, pero si disminuyeron considerablemente. Según el Centro de Recursos para Análisis de Conflictos (CERAC), en menos de dos meses que pasaron desde que las FARC rompiera el acuerdo, se registraron siete veces más acciones por parte de las FARC que durante todo el periodo que duró el cese al fuego. Con esta segunda oportunidad para la paz, los colombianos se sienten esperanzados. El gobierno se ha comprometido a reducir sus acciones militares si las FARC cumple con el cese al fuego. Además, esta semana tanto las autoridades como el grupo guerrillero han reconocido que se han logrado "avances" en el proyecto de desminado acordado por ambas partes, y han subrayado que "se ha logrado afianzar la confianza entre los participantes". “Estos pasos son una excelente noticia y hay una nueva sensación de optimismo en Colombia. Nos sentimos positivos sobre el proceso y creemos que habrá un acuerdo”, comenta Thomas Mortensen, Director de Colombia para InspirAction. Sin embargo, la opinión pública también se muestra escéptica por que las cosas podrían ir por un camino equivocado. El presidente Juan Manuel Santos le dio a los guerrilleros cuatro meses de plazo para avanzar en las negociaciones. Terminado ese período, el gobierno no descarta la opción de retirarse de las conversaciones de paz. Si esto sucediera, el gobierno culparía a las FARC y viceversa. Las partes implicadas no han bajado la guardia. Los líderes de las FARC han advertido que sus fuerzas están autorizadas a defenderse en caso de ser atacadas, y el día de la Independencia miles de efectivos de las fuerzas de seguridad de Colombia marchaban por las calles de Bogotá para dar cuenta del poderío bélico del estado. “Este nuevo cese al fuego parece llegar con más respaldo que el anterior, por contar, por ejemplo, con la invitación por parte de las FARC a que entidades de la sociedad civil actúen como veedoras, aunque esto no garantiza que no vuelvan los enfrentamientos”, declaró el corresponsal de BBC Mundo en Colombia, Natali Cosoy. Las organizaciones colombianas, contrapartes de InspirAction, han llegado a un acuerdo con las FARC para monitorear posibles nuevos ataques. El gobierno conoce y apoya el trato, y además, ha invitado varias veces a las organizaciones a la mesa de negociaciones en La Habana. Esta acción de monitoreo es crucial para apoyar el proceso de paz dada la probabilidad de que ocurran muchos incidentes de aquí a noviembre que se atribuyan a las FARC, cuando podrían tratarse de ataques realizados por personas que tienen interés en desacreditar al grupo guerrillero o detener las conversaciones de paz, incluso podrían perpetuarse para forzar al Gobierno a detener las negociaciones. “Cuando un soldado recibe un disparo, automáticamente se culpa a las FARC”, cuenta Thomas Mortensen de InspirAction. El seguimiento del alto al fuego tiene una gran repercusión porque podría salvar el proceso, pero también es un asunto complicado de llevar para las organizaciones sociales, puesto que podrían ser acusadas de apoyar a las FARC. InspirAction apoya la iniciativa política y financieramente. Nuestra contrapartes participan, CCAJAR a través de la red “Frente Amplio por la Paz” y la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz como parte de Dipaz, una red de iglesias que estuvieron encargadas de organizar la visita de John Nduna. En los próximos meses esperamos que se unan a nosotros otras redes europeas e Internacionales. Colombia está en camino hacia la paz, y aunque este sea arriesgado, el que no arriesga no gana.

Noticias relacionadas
Proyectos relacionados