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Cinco guardianas del medio ambiente que deberías conocer

miércoles, 5 de junio de 2019  Noticias InspirAction Derechos Humanos

Rendimos homenaje a cinco mujeres cuyo trabajo apoyamos y acompañamos. Mujeres que defienden la vida y la tierra frente a un modelo extractivo y depredador que no cuida la naturaleza si no que la explota en nombre del mal llamado "progreso". Se trata de cinco mujeres que elevan su voz frente al expolio del entorno, que defienden medios de vida más respetuosos con el medio ambiente y que se juegan su seguridad y su propia vida para cuidar de la Tierra y de las comunidades que la protegen. Estas son sus historias

1. Ana Flavia Nascimento, Brasil

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"Vivimos en el dolor y la incertidumbre. La expansión del agua de las hidroeléctricas está afectando los ríos, expulsando animales de su hábitat natural. No existe un plan de acción en caso de emergencia. Ante un escenario como este, ¿dónde podemos ir en caso de emergencia? Queremos nuestro derecho, nada más que esto".

Pese a las frecuentes y recientes amenazas que Flavia recibe, hace menos de un mes publicaba este impresionante vídeo en Facebook en el no deja de reclamar sus derechos y los de su comunidad ante el desolador estado en el que se encuentran las comunidades cercanas a las hidroeléctricas.  También ha denunciado en esta red social que "los estudios demuestran que la vegetación del área urbana está afectada, que el suelo es corrosivo, que las casas se están agrietando, que el agua está contaminada. Exigimos vivir con seguridad y dignidad". Esta auxiliar de servicios de enfermería, madre de cuatro hijos y abuela de cuatro nietos, se ha convertido en una lideresa importante del Movimiento de los Afectados por las Represas (MAB) en Brasil. Su comunidad se encuentra entre dos hidroeléctricas y esto ha producido graves impactos: inundaciones de tierra destinada a uso agrícola, expansión del lago que gana terreno frente a la selva y contaminación de las aguas. Además, con la llegada de nuevos pobladores para trabajar en las centrales, ha aumentado la violencia en la zona.

Ana Flavia reclama a las empresas reparación a las comunidades por todos estos daños, por lo que ha ganado visibilidad y también amenazas e intentos de agresiones (han intentado tirarla a la cuneta cuando iba en moto y han allanado su casa y dejado un cuchillo sobre su cama). En la región donde vive, Jaci Paraná, fue asesinada hace unos años otra activista del MAB, Nilce de Souza Magalhaes. El MAB ha denunciado estas amenazas y reclama al Estado medidas de protección para esta defensora de los derechos humanos y de la tierra. 

En Brasil, trabajamos codo con codo con MAB para reclamar los derechos de las poblaciones afectadas por los grandes proyectos de represas. 

2. Julia Figueroa, Colombia

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Presidenta del Colectivo de Abogados Luis Carlos Pérez, Julia es la imagen de la Paz allí donde nadie llega. Defiende con su vida, su trabajo y su sabiduría la aplicación del Estado de Derecho en territorios abandonados por el Estado y donde las grandes empresas operan y atropellan los derechos de las comunidades con frecuente impunidad. Julia, lucha contra esa impunidad llevando a cabo acciones legales contra empresas que incumplen el deber de consultar a las comunidades afectadas por sus proyectos. Apoya comunidades que están en riesgo de ser desplazadas por grandes proyectos para darles a conocer sus derechos y acompañarlos en su defensa. Por este trabajo, Julia ha recibido amenazas, persecución e intimidación. Pero Julia sigue dispuesta a defender los derechos humanos para construir una sociedad “más pluralista, transparente, democrática, respetuosa de los derechos humanos que nos permita pensar en la transformación de las razones estructurales que dieron origen a la guerra en este país y así afianzar una verdadera paz con justicia social”. Mantiene su compromiso firme por “acompañar las iniciativas, propuestas y planes de vida de los sectores sociales y populares en su decisión por generar política pública, defender sus derechos al territorio, a los recursos naturales y su lucha contra la impunidad”.

Escucha la enorme fuerza del testimonio de Julia


En Colombia, fortalecemos una red de defensoras de los derechos humanos. Fortalecer a las activistas, fomentar su trabajo en red, proveerlas de sistemas de alerta temprana y defensa y apoyar la difusión de su trabajo en el plano internacional son algunos de los ejes de este trabajo.

3. Lolita Chávez, Guatemala


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Fue elegida autoridad por el consejo de pueblos K'iche. Ha sufrido cinco intentos de asesinato y por eso se ha visto obligada a abandonar su territorio. Denuncia que  “el pueblo quiché vive un contexto de violencia, violencia machista, violencia provocada por la iglesia, por la escuela, que tiene que ver con la imposición del modelo de desarrollo occidental que se cree único”. Este modelo de desarrollo occidental excluye a las comunidades indígenas y explota la tierra. Cuenta Lolita Chávez a El Salto Diario que “ la oligarquía, que representa el 2 por ciento de la población del país, o incluso menos. Estas familias han acaparado las planicies desde la colonización. Es una colonización que se perpetúa desde hace 500 años. La tierra sigue en manos de oligarcas hijos de criollos que se dicen españoles. Nos quitaron las planicies, y nos fuimos a vivir a las montañas, y ahora también quieren echarnos de allí”. Lamenta que la idea de la tierra que prevalece en Guatemala es la que tiene “una multinacional como la de Florentino Pérez, alguien que ni siquiera vive allí, y no la que tenemos nosotros, que somos los que vivimos allí y sabemos lo que la vida necesita”.

Frente a este modelo de explotación de la naturaleza, Lolita sabe que “las empresas no nos entienden, no entienden este compromiso tan grande que tenemos en nuestra lucha, no entienden que lleguemos a dar la vida por defender la tierra”. Para ella, el hecho de tener un fuerte vínculo con la naturaleza, estar organizados en una comunidad y defender los bienes comunes “nos hace fuertes”. Y para combatir esta resistencia indígena, denuncia, las empresas y el Gobierno persiguen a los defensores o tratan de separar a comunidades ofreciendo dinero por las tierras. “La gente en la necesidad está vendiendo las tierras, por la pobreza, por eso se genera choque en las comunidades, porque la necesidad es urgente.

Si se le pregunta a Lolita por los logros tras tantos años defendiendo la tierra y los derechos de los indígenas, afirma que hay muchos: “Mediante consultas, hemos sacado transnacionales, anulado licencias, por ejemplo, licencias mineras”. Pero quizá el más importante es que “estamos desafiando el modelo neoliberal con otro modelo que es posible, sin trasnacionales, no para acaparar o acumular sino para responder a una necesidad propia de la comunidad de forma autónoma”.

Conoce su potente testimonio en este vídeo de Euronews:

En Guatemala trabajamos junto a nuestras contrapartes, para abordar la desigualdad económica, ayudar a las comunidades a prepararse a los posibles desastres naturales y promover alternativas no violentas a los conflictos.

4. Ruth Alipaz Cuqui, Bolivia


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Ruth se ha convertido, por la fuerza de los acontecimientos que ha vivido su comunidad, en toda una lideresa indígena en la defensa de la naturaleza y de la forma de vida de su pueblo frente a los interesas de grandes empresas. Cuenta que “un día cualquiera nos despertamos en nuestros territorios y empezamos a ver botes que subían y bajaban, cosas instalándose en las orillas, en las montañas, aparatos extraños y nos empezamos a preguntar ¿qué es lo que está pasando, quién es esta gente, por qué están acá?”. La Constitución boliviana y el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo obliga al Gobierno a informar y consultar previamente a las comunidades afectadas cuando quieren llevar a cabo un megaproyecto en un territorio indígena, pero esto no ocurrió, como en otros muchos casos. El megaproyecto, fueron averiguando poco a poco, afectaría a zonas naturales protegidas, (“como el Parque Nacional Madidi, recientemente declarado el más megadiverso del mundo”, señala Ruth).

Para hacer oír su voz, Ruth ha llegado hasta la ONU. En el Foro Permanente de la ONU sobre Asuntos Indígenas quiso dejar claro que este megaproyecto eléctrico “amenaza nuestra existencia y territorios”. 48 comunidades indígenas se verían inundadas y se destruirían más de 771 kilómetros cuadrados de áreas protegidas.

Ella misma cuenta así sus reivindicaciones

Poco después de esta intervención en la ONU, el Gobierno decidió suspender este megaproyecto, no sin antes aclarar que "en cuanto la población tome conciencia de las ventajas de la inversión, se retomará de inmediato las tareas hasta el momento suspendidas”

Mientras tanto, Ruth Alipaz Cuqui, sigue denunciando que “en Bolivia está en curso un plan de extinción de los pueblos indígenas a través de megaproyectos hidroeléctricos que impulsa el Gobierno boliviano en la Amazonia, la deforestación de extensos territorios para plantaciones de soja y la otorgación de concesiones mineras y de hidrocarburos en varias regiones del país”. 

En InspirAction trabajamos con las organizaciones socias para dar a conocer a las comunidades sus derechos y para apoyarlas en su defensa. Ruth tiene claro que “nosotros, los indígenas, no somos depredadores, no sobreexplotamos, no saqueamos nuestros recursos, somos guardianes de todo lo que sirve para todos en nuestros países respectivos y también para el mundo. Proteger los recursos naturales es la función que tal vez nos toca desempeñar como pueblos indígenas y eso debería ser apreciado en el mundo”.

5. Urania Vázquez, Nicaragua

Urania-Nicaragua

Las personas que trabajan en el campo, que cultivan y cuidan el ganado, tienen mucho que decir en el cuidado del medio ambiente. Es el caso de Urania Vázquez, apicultora nicaragüense.

En Nicaragua el 80% de la población depende de la agricultura y la ganadería. El hecho de ser el cuarto país más afectado por el cambio climático no lo pone nada fácil a personas como Urania, cuya economía familiar depende de la producción de miel de las abejas que cuida.

Monitorea el clima para mejorar el cuidado de los apiarios. Gracias a su vigilancia, como la de otros compañeros, de las variaciones del clima, cuyos patrones han cambiado por el cambio climático, se emiten boletines con recomendaciones sobre la producción de miel. Además, con el proyecto Adapta los apicultores y apicultoras reciben formación constante para mejorar sus cosechas de miel.

Con este proyecto que InspirAction promueve, “llevamos una información bastante avanzada” de los patrones de clima y eso supone “un beneficio para toda la familia”, dice Urania. Tiene un niño de 12 años que estudia en otra ciudad gracias a los ingresos de la familia por la producción de miel, que, dice esta apicultora, “ayuda bastante”.