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A vueltas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible


Uno de los probables resultados de Río+20 es la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que se concretarían entre 2013 y 2015 para suceder a los Objetivos del Milenio de la ONU lanzados en el año 2000 para un periodo de quince años. Suena bien. Pero si nos paramos un poco a pensar... ¿De qué hablamos, cuando hablamos de los ODS? Estos nuevos objetivos pueden suponer una medida importante para garantizar que se fortalezca el desarrollo sostenible, con mecanismos y estructuras para su implementación y medición. Cierto. Pero desde las organizaciones de la sociedad civil creemos que los ODS no pueden definirse de cualquier forma. En primer lugar, su desarrollo debe estar íntimamente relacionado con el desarrollo de la agenda post-2015, y no perjudicar en ningún sentido el trabajo para la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que seguirán siendo la meta hasta 2015. En InspirAction apoyamos la creación de un nuevo marco de desarrollo que se base en la integración de los ODS y los ODM, con el fin de asegurar la mejor ruta posible para el desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza. Ante todo, creemos que los ODS deben reconocer los 3 pilares del desarrollo (ambiental, social y económico), y formularse y llevarse a cabo de una manera que permita que estos tres pilares puedan ser abordados a la vez, en lugar de hacerlo de manera compartimentada. La pobreza es un fenómeno multidimensional, afectado por aspectos transversales como la raza, el sexo, los recursos y oportunidades, o el poder y el acceso a la tierra. Y por ello, debe abordarse de forma integral. Los ODS deben ser universales, lo que significa que todos los países tengan la responsabilidad de integrar el desarrollo sostenible en sus políticas nacionales, a partir de este marco global. En este sentido  destacamos el Principio 7 de la Declaración de Río sobre Medio Ambiente y Desarrollo en la Cumbre de Río de 1992, cuando hablaba de las responsabilidades comunes pero diferenciadas hacia el logro de una existencia sostenible para el planeta. Los ODS deben además basarse en la equidad, tanto dentro como entre las naciones, asegurando la asignación justa de recursos para que los países más pobres puedan garantizar una transición justa hacia un mundo más equitativo, flexible y bajo en carbono.Para ello, el cambio climático debe ser incorporado como un tema transversal en todos los objetivos del desarrollo sostenible propuestos. Desde luego, no va a ser tarea fácil… Pero tenemos mucho que aprender si analizamos las debilidades de los ODM. No podemos caer en los mismos errores. ¡Esta vez, tenemos que hacerlo mejor!

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