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Negacionismo climático

martes, 4 de noviembre de 2014  Blog Cambio Climático     Calentamiento global

Cambio climático Este irónico graffiti de Banksy ilustra a la perfección el recalcitrante negacionismo de quienes, aun con el agua al cuello, seguirán considerando el Cambio climático como una teoría conspiranoica o cuanto menos exagerada. Se calcula que para el año 2100 el nivel del mar se habrá elevado 60 centímetros (en el mejor de los escenarios posibles), y esto tendrá consecuencias inmediatas en casi todas las regiones del mundo: El Nilo, desbordado, dejaría de ser un río de agua dulce; los acuíferos de Shangai se salinizarían, y ciudades como Miami o Venecia podrían desaparecer literalmente del mapa. Sin embargo, todavía hay quien duda de los efectos del calentamiento global, en una actitud suicida que desdeña las pruebas evidentes de que el calentamiento terrestre está provocando, entre otras consecuencias, la implacable subida del nivel del mar. En las pequeñas Islas Carteret (Papúa Nueva Guinea) prepondera la agricultura de subsistencia. La población se dedica a cultivar pequeños huertos, por lo que las emisiones de carbono que emiten a la atmósfera son prácticamente nulas. Sin embargo, sus habitantes han sido los primeros refugiados ecológicos de los que se reconoce que han tenido que abandonar sus hogares a causa del Cambio climático. Sus casas están siendo lentamente engullidas por el mar. Bangladesh es otro de los países que está luchando por mantenerse a flote contra la crecida del nivel del mar, pero sufre el embate continuo de monzones, inundaciones y otros desastres “naturales”, resultado directo del Cambio climático. En 2015 varias islas paradisíacas del Pacífico y el Índico quedarán sumergidas. Una de ellas, el pequeño Estado de Tuvalu, pidió ante las Naciones Unidas que los líderes mundiales desarrollen “un nuevo Plan Marshall” para sufragar los costes de la adaptación al Cambio climático en los países que más sufren sus consecuencias. Y es que suele coincidir que quienes más padecen el caos climático son quienes menos han contribuido a causarlo: países en vías de desarrollo que son responsables de una ínfima parte de la contaminación mundial, en comparación con la huella ecológica de los países industrializados. Es por ello que los habitantes de Tuvalu y de otros lugares igual de vulnerables al Cambio climático no sólo se sienten a merced del mar (que parece tener sed de tierra), sino a merced también de la Comunidad Internacional. Pues depende de la voluntad política de los países más desarrollados que se dediquen los fondos necesarios para frenar el avance del Cambio climático, y para mitigar los efectos que ya están padeciendo los habitantes de los países más empobrecidos del planeta. Mientras los gobiernos de los países ricos se siguen negando a creer que el calentamiento global es una realidad acuciante, los países pobres se ven condenados a pagar los platos rotos de un desarrollo irresponsable del que ni siquiera han disfrutado. Si conocemos el problema y disponemos del dinero, los conocimientos y las tecnologías para solventarlo, ¿por qué los líderes mundiales se muestran tan reticentes a cumplir sus compromisos sobre el Cambio climático? En InspirAction hemos lanzado la campaña "¡Basta de dudas!" para exigir a los políticos que actúen. Y es que el negacionismo climático esconde un presupuesto egoísta: no querer contribuir a solucionar un problema que se supone que “es de todos”, pero que se está cobrando sus primeras víctimas entre los “lejanos” vecinos del Sur Global. Deberían recordar los indecisos que, como se dijo en el Climate Vulnerable Forum de 2009, “el destino de los más vulnerables será el destino del mundo”.

© Banksy

Puedes consultar nuestro posicionamiento con respecto a la COP20


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