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Las empresas y el cambio climático

jueves, 27 de enero de 2011  Blog Cambio Climático

Un reciente informe de Ecodes concluye que seis de cada diez empresas españolas temen al cambio climático. Es decir, el cambio climático, más haya de negacionismos trasnochados, preocupa, y es percibido como un riesgo y una realidad. Sólo hace falta constatar cómo las compañías aseguradoras incluyen cada vez con más frecuencia los efectos del cambio climático como condicionante claro de las tarifas que aplican a sus clientes. Pero este informe ofrece muchos más datos. Un porcentaje mucho más alto, en concreto del 82 %, ve en el cambio climático una oportunidad de negocio, derivada de los nuevos requerimientos para hacerle frente, como el desarrollo de nuevos productos y materiales, la mayor eficiencia en los procesos o el impulso de la innovación. Buenas noticias, que las empresas empiecen a darse cuenta de que la lucha contra el cambio climático es rentable, no sólo en términos ecológicos, si no también económicos. Triste, sí, que sólo razones tan egoístas les muevan a plantearse que puede interesar tomar medidas para luchar contra el cambio climático. En este (supuesto) cambio de posición de muchas empresas españolas, me pregunto: ¿Dónde queda la preocupación por la conservación del planeta? ¿Dónde el respeto hacia los derechos de las generaciones futuras? ¿Por qué no se habla de la deuda histórica y ecológica de los países más industrializados, que más han contribuido a poner en marcha y acelerar este proceso? ¿Por qué nadie menciona la injusta situación que viven  los países menos industrializados, que ven como los costes de adaptación necesarios para sobrevivir en un mundo cada vez más hostil son casi inalcanzables, y las tan cacareadas ayudas con frecuencia menguan los presupuestos de la ayuda oficial al desarrollo? ¿Por qué no empezamos  poner también en práctica la manera más simple y eficaz de reducir emisiones, es decir, la reducción de nuestro consumo? ¿Será acaso éste un tema tabú? ¿Por qué podrá serlo? ¿Será que no genera beneficio empresarial? ¿Será porque reducir el consumo, renunciar a vuelos, a trayectos en coche, a productos exóticos que viajan de un lugar a otro del planeta para satisfacer por apenas unos segundos a ansiosos compradores, no supone ningún incremento del PIB? Muchas preguntas… ¿Alguna respuesta? Alegra, sí, que algunas empresas, por intereses más o menos egoístas, empiecen a mostrar cierto interés en trabajar contra el cambio climático. Pero señores, algo huele a chamusquina

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