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La salud, un derecho también para ellas

lunes, 7 de abril de 2014  Blog Salud     Salud, Mujer, Derechos Humanos

La Declaración Universal de los Derechos Humanos reconoce en su artículo 25 el derecho de toda persona a un nivel de vida adecuado que le asegure la salud y el bienestar. Todos y todas tenemos derecho a la asistencia y a servicios básicos sanitarios. Sin embargo,  la cobertura sanitaria universal lo es menos para las mujeres de todo el mundo, que tienen menos posibilidades de acceder a la asistencia debido a diversos factores que se resumen en uno: la desigualdad de género.

Día Mundial de la SaludElaine Duigenan © InspirAction

A pesar de que suelen vivir más años que los hombres, su género las condena a una calidad de vida inferior. Su acceso a la sanidad es, en muchos países, más deficiente y sufren problemas específicos para los que no hay respuesta. Esto se acrecienta en los países en desarrollo, donde la violencia contra las mujeres, en todos los ámbitos, es constante.

Para explicar esta situación debemos remontarnos a la realidad que vive la mujer. Un conglomerado de factores económicos y sociales explica por qué, en general, recibe menos atención de la que necesita. Esto es así aunque los sistemas de salud en todo el mundo dependan mayoritariamente de ellas, tanto en el hogar y en la comunidad como a nivel formal en hospitales o centros de salud. Existen situaciones que son exclusivas de las mujeres y a las que los sistemas sanitarios no responden como deberían. La violencia de género, que sufren muchas de ellas, provoca consecuencias desastrosas para su vida como abortos de riesgo, depresión, ansiedad, trastornos mentales y otros problemas crónicos de salud. El embarazo y la lactancia es otro peligro importante para su salud. 1600 mujeres y más de 10.000 recién nacidos mueren al día por complicaciones prevenibles. De estas muertes, el 99 y el 90% respectivamente se producen en países en desarrollo. A nivel mundial, la principal causa de muerte en mujeres es el sida. Ellas son más vulnerables a esta infección por una combinación de factores biológicos y de desigualdad de género, sobre todo, en aquellas culturas y países en los que no tienen acceso a la información y carecen de capacidad para protegerse e imponerse frente la opinión del hombre. El riesgo aumenta considerablemente para las niñas que sufren casamientos forzados. Por otro lado, la cocina, que injusta y tradicionalmente es asociada a las mujeres, provoca que respiren diariamente cientos de contaminantes que causan la muerte de 500.000 mujeres del 1,3 millones que fallecen debido a neumopatías obstructivas crónicas. En los hombres sólo el 12% de las muertes por esta causa está relacionado con los humos interiores. Otros factores como el acceso a la educación e información, a cargos de responsabilidad y al ingreso, limita las posibilidades de la mujer de proteger su salud. Por ello es fundamental conocer su realidad y afrontar sus problemas sanitarios analizando sus causas. Hoy, en el día Mundial de la Salud queremos recordar la labor de nuestra contraparte APROSIFA, que lleva 15 años trabajando en zonas empobrecidas de Haití. Se dedica a la atención sanitaria, sobre todo de mujeres y niños/as, para lo que desarrolla un enfoque basado en la naturaleza multidisciplinar de los problemas. La  salud es un derecho universal y debe alcanzar por igual a mujeres y hombres de todos los lugares del mundo.

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