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Empresas transparentes: pasos hacia la justicia fiscal


Obama firmó la semana pasada la Ley de Protección al Consumidor y Reforma de Wall Street, que, entre otras medidas, obligará a todas las empresas extractivas que cotizan en la Bolsa de Nueva York a informar públicamente y de manera anual de los pagos realizados a gobiernos de todo el mundo para acceder a sus recursos naturales. Frente a la tradicional presentación de cuentas consolidadas, mucho más opaca, esto supondrá que las grandes compañías extractivas tendrán importantes motivos para ser responsables y éticas en su trabajo, y permitirá sacar a la luz múltiples irregularidades y combatir así la evasión fiscal y la corrupción.

Mineros en ZambiaMineros en Zambia. David Rose (c) InspirAction

La obligación de presentar informes país por país supondrá además que los ciudadanos de a pie, las organizaciones de la sociedad civil y los grupos políticos tendrán acceso a información clave sobre los ingresos obtenidos por sus estados, lo que ayudará a controlar el uso que se haga de ellos. Son buenas noticias para varios miles de millones de habitantes de este planeta. En concreto, para los habitantes de los países ricos en recursos naturales, que representan un 60% de la población mundial (aproximadamente 3.500 millones de personas). Personas que ven cada día cómo ante sus ojos se mueven verdaderas fortunas sin que a sus mesas lleguen ni las migajas de una riqueza que en el fondo les pertenece. En InspirAction hemos celebrado con alegría esta noticia, que indudablemente supone un gran paso en nuestra lucha por la justicia fiscal. Sin embargo, creemos que estas medidas de transparencia, en primer lugar, deberían adoptarse a nivel mundial; y en segundo lugar, no deberían centrarse sólo en la industria extractiva, sino generalizarse para todas las multinacionales. Curiosamente está generalizada la creencia de que es la corrupción la culpable de la pobreza en muchos de nuestros vecinos países del Sur. Sin embargo, un estudio de Global Financial Integrity (GFI) indica que mientras un 3% de la fuga ilícita de capitales en países en vías de desarrollo se debe a la corrupción, el 30 % es debido al crimen organizado y un 60% es consecuencia directa de la evasión fiscal de las multinacionales. InspirAction estima que los países en desarrollo pierden cada año cerca de 130.000 millones de euros en impuestos que dejan de cobrar a las empresas que operan en su territorio. Resulta escandaloso constatar que esta cifra es muy superior al presupuesto global que los países ricos destinan a la ayuda al desarrollo. Sí, todos somos muy buenos, nos conmovemos con las desgracias ajenas y nos rascamos el bolsillo para donar algún dinerito ante grandes catástrofes. Pero damos las sobras, pequeñas limosnas, y no nos enfrentamos a la realidad: los países en vías de desarrollo no deberían depender de nuestra limosna, sino de la misma justicia que aplicamos en nuestros países. Si se evitara esta evasión de capitales, se podrían financiar perfectamente los Objetivos del Milenio fijados por la ONU para reducir a la mitad la pobreza en el mundo en 2015. Tú puedes hacer algo. ¡Firma nuestra petición de Justicia Económica!