Solicitamos su permiso para la utilización de cookies en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. OK | Más información

El día menos pensado Google te denuncia

jueves, 31 de marzo de 2016  Blog Justicia Fiscal
El TTIP amenaza la Justicia Fiscal

No deshumanicemos el concepto de Estado. El Estado somos tú y yo, somos todos y todas. Cuando una empresa decide demandar a un Estado, está demandando a toda la ciudadanía. Y si perdemos el juicio seremos nosotros y nosotras, los que tendremos que pagar de nuestro bolsillo, a través de nuestros impuestos, a esa empresa. Y esto, ya está pasando.

2016-03-31-Blog-TTIP-impuestos-t200Los sistemas de arbitraje internacionales -llamados ISDS por sus siglas en inglés-, fueron diseñados para resolver disputas entre empresas y Estados. Un sistema que a día de hoy, grandes multinacionales están utilizando para demandar sobre todo a países en desarrollo y conseguir así manipular todo tipo de políticas que consideran que les perjudica en su negocio. Un sistema que por lo tanto, pone en riesgo la soberanía popular de las naciones impidiéndoles decidir sobre las leyes que quieren que gobiernen su país. 

Gracias al informe “Taxes on trial” publicado por The Transnational Institute y por Global Justice Now  se ha puesto de relieve cómo tratados como el TTIP (Tratado trasatlántico de comercio e inversión entre EEUU y la UE), a través del uso de los ISDS pondrán en peligro la capacidad de los estados para decidir sobre su propio sistema impositivo.

En principio, un estado debe tener el derecho a decir cuántos impuestos quiere cobrar a una empresa extranjera por hacer negocios dentro del país. Un estado debería incluso tener la capacidad de pedir impuestos a una empresas extranjera por los negocios que ha hecho anteriormente si decide que los impuestos que se pagaron en su momento eran insuficientes o injustos. Este derecho forma parte de nuestros principios democráticos: la ciudadanía a través del Estado decide qué empresas pueden operar en su territorio y a cambio de qué. La empresa se lucrará con el negocio que haga y la sociedad recibirá la compensación justa que merece por derecho.

Pero esta lógica ya está en peligro y hay varios ejemplos que lo demuestran. En 2007 Vodafone adquirió gran parte del negocio de telefonía móvil de India que abastece a 180 millones de personas (tres veces la población de Reino Unido). A través de arquitecturas financieras varias incluyendo empresas paraísos fiscales, Vodafone no pagó todos los impuestos que debía (Según el informe: No pagó impuestos por ganancias de capital en La India por este acuerdo de 11 billones de dólares, porque la transacción utilizó varias empresas offshore).  Cuando India decidió reclamar los impuestos justos a Vodafone, la empresa demando a toda la ciudadanía de la India.

Lo mismo ha ocurrido entre la empresa petrolera anglo-francesa Perenco y Ecuador por introducir nuevos impuestos. O entre una empresa de productos alimentarios y Rumanía por eliminar exenciones fiscales. La agroindustria estadounidense contra México, la petrolera Tullow Oil contra Uganda, una maderera de Estados Unidos contra Canada…

Y la lista sigue. Toda ella, por motivos fiscales. La capacidad de los gobiernos para cambiar leyes impositivas y proponer políticas fiscales más progresivas,  está en peligro. Y no es poca cosa. Es un sistema diseñado para que la ciudadanía perdamos nuestro derecho a decidir, nuestro derecho a recaudar y por lo tanto, nuestro derecho a construir sociedades menos desiguales y más justas.

Hay que parar el TTIP y hay que parar todos aquellos acuerdos que están poniendo los intereses de las empresas por encima de los derechos de las personas en todo el mundo.

Descárgate el informe completo y compártelo.