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Dominicanos de ascendencia haitiana obligados a luchar por la ciudadanía


Con la amenaza de la deportación inminente, es imperativo que actuemos ahora. Aunque el plazo de febrero para presentar la documentación ha pasado, que las personas sin los documentos puedan mostrar pruebas de sus esfuerzos resultará útil en el futuro.

Autor: Frankelly Martinez. Responsable de Proyectos de InspirAction. Publicado en The Huffington Post UK.

El mes pasado, el trágico linchamiento de un joven haitiano en la República Dominicana atrajo la atención internacional a un problema nacional: la discriminación y la violencia continúa contra los dominicanos de ascendencia haitiana.

La víctima fue encontrada atada y colgada de un árbol en el centro de la ciudad de Santiago de los Caballeros. La policía estatal desmintió que el racismo fuera el motivo de la agresión, pero sin una investigación clara en marcha el incidente ha incrementado las tensiones binacionales de ambos lados de la isla, ya que los inmigrantes haitianos y dominicanos de ascendencia haitiana en la República Dominicana siguen enfrentándose a obstáculos para reclamar su derecho a la nacionalidad.

La situación se remonta a una sentencia del Tribunal Constitucional Dominicano de septiembre de 2013, que cambió los criterios para la obtención de la nacionalidad para los nacidos entre 1929 y 2010, de padres extranjeros en la República Dominicana. Esta sentencia anuló una ley anterior que dio la ciudadanía automática Dominicana a cualquier persona nacida en el país.

Unas 200.000 personas se vieron afectadas por la decisión de 2013. Según una encuesta realizada por la Oficina Nacional de Estadística Dominicana: la mayoría de los afectados eran de ascendencia haitiana que se enfrentan a un futuro incierto, viven con la amenaza de la deportación, se les niega el acceso a la educación, el empleo y la salud y corren el riesgo de convertirse en apátridas.

Organizaciones locales financiadas por InspirAction estaban entre los grupos que se pronunciaron en contra de la decisión del constitucional y que pidieron al gobierno dominicano que revocara la ley. Como resultado, el gobierno introdujo una nueva ley (169-14) en mayo de 2014 que extendía la ciudadanía a los dominicanos de ascendencia haitiana que fueron registrados oficialmente y que tenían los documentos de identidad vigentes.

Esta nueva ley bloqueó, pero no revocó, la decisión de septiembre de 2013. Como consecuencia, a los ciudadanos que tenían nacionalidad dominicana entre 1929 y 2010 pero que no estaban registrados oficialmente o no tienen los documentos necesarios, no se les devuelve la nacionalidad.

Por lo que a los dominicanos de ascendencia haitiana con documentos de identidad válidos fueron obligados a probar y registrar su nacionalidad dominicana o serían deportados a Haití, a pesar de que la mayoría de ellos no tiene ninguna conexión personal con el país ni con el idioma.

Las cifras oficiales muestran que menos del 10% de los elegibles para registrar su nacionalidad presentó los documentos necesarios. Se cree que los obstáculos administrativos y las altas tasas impidieron que muchos lo hicieran. Fuentes locales afirmaron que la Junta Central Electoral no validó algunos documentos como debía haberlo hecho. Esto dejo a mucha gente con el temor de ser deportado en cualquier momento.

Por otra parte, las personas sin documentos de identidad recibieron la orden de encontrar documentación del 1 de febrero de 2015 que demostrara que nacieron en la República Dominicana. Sin embargo, aún en el caso de que pudieran demostrar con pruebas contundentes que nacieron en el país, sólo serían reconocidos como extranjeros, como condición secundaria, y sólo podrían recibir la nacionalidad dominicana después de dos años a través de un proceso de naturalización.

La cuestión es ¿qué pasa ahora con las decenas de miles de dominicanos de ascendencia haitiana que no tienen papeles? Según el Gobierno, se pueden inscribir en el “Plan de Regularización del Migrante”, lo que podría darles acceso a algunos documentos legales. Si no se inscriben quedarían atrapados en un limbo legal, se convertirían en apátridas sin derecho a un trabajo decente, educación, salud o incluso no tendrían la posibilidad de inscribir a sus hijos.

Frente a esta amenaza, InspirAction y sus contrapartes siguen presionando por los derechos de los dominicanos de ascendencia haitiana y ayudándoles a conseguir el acceso a la documentación apropiada. (Aunque el plazo de febrero ha pasado, si los inmigrantes pueden mostrar pruebas de sus esfuerzos podría resultar útil en el futuro, en caso de que los grupos de derechos humanos lancen un desafío legal contra el Estado dominicano).

Si el gobierno dominicano comienza las deportaciones a Haití, tendremos que estar preparados para apoyar a mujeres, hombres y niños desplazados a un país al que no pertenecen. InspirAction está creando una serie de centros de orientación cerca de la frontera con Haití, y está trabajando con dominicanos y grupos de la sociedad civil de Haití para organizar una respuesta conjunta a esta potencial crisis humanitaria, y estar preparados en caso de que surgiera.

La situación ha dado lugar a fracturas de relaciones en la Republica Dominicana, por lo que trabajamos en un contexto de hostilidad. Algunos periodistas han recibido amenazas de muerte tras el escándalo que supuso la forma en la que estos trataron el tema en los medios, mientras que los grupos de derechos humanos que respaldan el trato justo de los dominicanos de ascendencia haitiana están siendo calificados como "traidores a la patria".

Lamentablemente, los medios de República Dominicana  tienen a ser comprensivos hacia los grupos nacionalistas y de derechas a favor del gobierno, mientras que la sociedad en general parece aceptar ampliamente lo que es claramente una situación injusta.

Por eso, InspirAction y nuestras contrapartes en el terreno estamos creando conciencia sobre el derecho a la nacionalidad de los dominicanos de ascendencia haitiana, en particular entre los sectores de la población dominicana que todavía no creen que exista tal derecho humano.

Con la amenaza de la deportación inminente para decenas de miles de personas, es imperativo que actuemos ahora, antes de que sea demasiado tarde.


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