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Comienza el Mundial más cuestionado

miércoles, 11 de junio de 2014  Notas de prensa Brasil Justicia Fiscal     Exenciones fiscales

La campaña  Las Jugadas de la FIFA denuncia que los brasileños perderán 322 millones de euros debido a las exenciones fiscales de las que disfrutarán las empresas asociadas y subsidiarias de la FIFA.

El Mundial arranca en un ambiente de protestas y movilizaciones en las que los ciudadanos recorren las calles de Brasil demandando más inversión en servicios públicos. Mientras el 18,6% de la población vive en la pobreza, el Estado dejará de ingresar 322 millones de euros, según el Tribunal de Cuentas de la Unión, debido a las exenciones fiscales de las que se beneficiarán la FIFA y sus empresas asociadas.

Se prevé que las manifestaciones continúen durante toda la celebración del Mundial. Los movimientos sociales reclaman mayor inversión pública en sanidad, educación y servicios sociales y critican el elevado coste que ha supuesto la gran fiesta del fútbol. El Mundial Brasil 2014 será el más caro de la historia: 10.000 millones de euros. Los ciudadanos pagarán con sus impuestos buena parte del coste del Mundial, al tiempo que ven desaparecer los potenciales ingresos que se recaudarían vía impuestos a las grandes empresas que han invertido en este evento.  El Tribunal de Cuentas brasileño sostiene que sólo a nivel federal se dejará de ingresar unos 322 millones de euros. A esto hay que añadir  que el nivel de endeudamiento de las ciudades sede ha aumentado un 30% de media. La Ley General de la Copa, aprobada en 2012, recoge en 64 artículos varias medidas de “alteración de la legislación tributaria”. Esto en la práctica supone que las compañías subsidiarias y asociadas de la FIFA están exentas de pagar los impuestos a los que, normalmente, sí harían frente. De esta forma podrán importar sin contribuir con los tributos correspondientes todo tipo de productos, desde alimentos y combustibles a trofeos, medallas y materiales de construcción. Tampoco pagarán impuestos por la celebración de seminarios, banquetes, ceremonias de inauguración y clausura, además de por “otras actividades que se consideren relevantes para la realización, organización, preparación, comercialización, distribución, promoción y clausura de las competiciones”, según la propia ley.

El 51% del coste total del Mundial será desembolsado por el erario público, entre Gobierno Federal, Estados y Municipios. Las obras de construcción y adecuamiento de infraestructura han experimentado un importante incremento con respecto a lo presupuestado: en el caso de los estadios, su coste fue cifrado, en un principio, en 1900 millones de euros, pero finalmente han costado en torno a 2700 millones. Por su parte la FIFA va a batir un record de ingresos y por el momento ya ha obtenido 1380 millones de dólares de beneficios por la venta de entradas, derechos televisivos y merchandising.

Ante esta situación la ONGD InspirAction continúa recogiendo firmas en su campaña "Las jugadas de la FIFA", en la que pide a Joseph Blatter que se comprometa a no volver a imponer este tipo de condiciones abusivas a los países que acojan el Mundial. Con esta iniciativa pretenden hacer hincapié en que las exenciones fiscales tienen consecuencias para la población. “Este dinero debería ser utilizado para apoyar a los brasileños más pobres y reducir la desigualdad en el país. Por ejemplo, con mejores escuelas, hospitales y transporte público, o con apoyo financiero para las comunidades afectadas por los proyectos de infraestructura del Mundial”, indicó Isabel Ortigosa, responsable de Incidencia de la ONGD InspirAction. “La desigualdad en Brasil es tan grave que el 20 por ciento de las personas acaparan casi el 60 por ciento de todos los ingresos, mientras que el 20 por ciento más pobre  (alrededor de 40 millones de personas) obtienen sólo el 3 por ciento, de acuerdo con cifras del Banco Mundial”, añadió.

El sistema tributario brasileño agrava esta desigualdad, mediante la imposición de cargas a veces desmesuradas para las personas más pobres.  Las exenciones fiscales limitan la posibilidad de los brasileños de acceder a una mejor sanidad, educación o transportes, entre otros servicios. Mientras que los patrocinadores de la FIFA no pagan impuestos, 10 comunidades de afro brasileños quilombolas en el estado amazónico de Pará se enfrentan a un proyecto que impondría una tasa sobre sus tierras de casi 5 millones, que no tienen ninguna esperanza de pagar.

Mara Luz, responsable de InspirAction en América Latina y el Caribe, afirma: "Los aficionados que viajen a apoyar a su país en el Mudnial no tendrán la oportunidad de ver el verdadero Brasil ni de conocer el sufrimiento que provoca este sistema fiscal injusto en las personas más pobres, como los quilombolas.”

Las exenciones fiscales son empleadas con frecuencia para atraer inversiones extranjeras no sólo en Brasil sino en todo América Latina y el Caribe, considerada por el Programa para el Desarrollo de Naciones Unidas la región más desigual del mundo, y también en muchos otros países. Acabar con la pobreza es una decisión política y los incentivos fiscales injustos, que normalmente implican opacidad y se otorgan de espaldas a la ciudadanía, obstaculizan el cumplimiento de este objetivo. Joseph Blatter, como presidente de la FIFA, debe dar ejemplo y demostrar que es posible “jugar limpio” y beneficiar con este tipo de eventos a toda la población y no sólo a unos pocos.

 

 


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