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¿Afectan igual los impuestos a las mujeres?

martes, 23 de junio de 2015  Blog Justicia Fiscal     Desigualdad, género

Desde niña siempre me costó entender cómo se hacía el dinero, de dónde salía, por qué algunas cosas había que pagarlas, en el mercado por ejemplo, y otras eran gratis, como la escuela o ir al médico. Mi madre me dijo mil veces  aquello de “tú te crees que el dinero crece en los árboles”, pero también que las cosas no son gratis, que todas las personas pagan impuestos para cubrir las necesidades básicas de toda la población. Las calles, las escuelas, los hospitales, etc. no nos los regalan, los pagamos entre todos. Pagamos impuestos y es precisamente el sistema fiscal la herramienta más poderosa que tiene en sus manos el gobierno de un país para garantizar la redistribución de la riqueza y luchar contra la pobreza y la desigualdad. ¿Será entonces también la fiscalidad una forma de lograr la equidad entre hombres y mujeres? La respuesta es sí. La política fiscal suele verse como un asunto técnico y árido que no nos concierne, cuando la realidad es que nuestra vida cotidiana está marcada por la fiscalidad que nos imponen, por los impuestos directos por nuestros ingresos y por los impuestos indirectos que gravan nuestro consumo. Y es evidente que hombres y mujeres no tenemos los mismos ingresos por nuestro trabajo -sigue existiendo una gran brecha salarial en todos los países- , y no consumimos las mismas cosas. Y otra realidad innegable es que mujeres de todo el mundo trabajan incansablemente para que sus familias salgan adelante, pero ese esfuerzo no aparece en ningún balance. El trabajo no remunerado que realizan las mujeres no sólo abarca los cuidados infantiles o las labores domésticas, son muchas las mujeres que trabajan en el campo, en la agricultura de subsistencia, o en negocios familiares donde su tarea no es reconocida a nivel fiscal. Aunque estos trabajos no se pagan, y no cotizan, es precisamente este trabajo el que permite que la sociedad y el mercado funcionen. En el informe Impuestos a hombres y mujeres: por qué el enfoque de género es crucial para un régimen fiscal justo se pone de manifiesto cómo en todo el mundo la desigualdad fiscal de género es una realidad. Existe un desequilibrio entre la contribución que hacen las mujeres a la sociedad con su trabajo remunerado y no remunerado y el hecho de que la igualdad de género no es una inquietud inmediata  para quienes hacen la política fiscal. Tampoco olvidemos que son muchos los países donde las mujeres no acceden a la propiedad directamente, o no cuentan como dueñas de los activos, por ejemplo en Marruecos la mujer es automáticamente “dependiente” de su marido, o en Argentina, los bienes conjuntos son directamente contabilizados como activos del hombre. Son muchos los ejemplos de los distintos países dónde vemos que se discrimina a las mujeres en lo relacionado con su acceso a los ingresos, activos y bienes inmuebles y al control que tienen sobre ellos. En esta Semana de Acción Global por la #JusticiaFiscal no podemos olvidar el papel determinante de los impuestos para restablecer el equilibrio entre las desigualdades de género. Es  necesario analizar el gasto público y el sistema fiscal teniendo en cuenta el papel de las mujeres en la economía y en la sociedad, y cambiar las normas y las estructuras de poder que discriminan a la mujer. Este artículo se publica en Más de la mitad, blog de 20 minutos el 23 de junio de 2015.

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