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Trump abandona el barco del Acuerdo de París

miércoles, 19 de julio de 2017  Notas de prensa Cambio Climático     Consecuencias Cambio climático
La conciencia global ha ganado en la cumbre del G-20 en Hamburgo

Los líderes mundiales lo han dejado claro: si Donald Trump quiere aislarse de la política climática, que lo haga. Nadie le va a seguir.

Los intentos del Presidente de EEUU de boicotear o paralizar el movimiento han fracasado de manera estrepitosa, quedándose sólo en la retirada de la mesa. Mientras que el resto de países se comprometen a realizar avances tras la elaboración del Plan de Acción para el Clima y la Energía, clave para continuar con nuestro objetivo principal: conseguir una economía verde.

Por mucho que le pese a Trump, el G-19 ha lanzado un mensaje de compromiso colectivo para implementar, respetar y promover el Acuerdo de París, mostrando el interés de trabajar en equipo para alcanzar el éxito a nivel global.

De este modo, la Unión Europea y China, dos de las tres mayores economías en el mundo, han mostrado su compromiso de dirigir el camino hacia una economía baja de emisiones de carbono. Con el liderazgo de Ángela Merkel se ha fortalecido la determinación para conseguir ese gran cambio que nos aleje de las “malas energías”.

Desde InspirAction queremos recordar que existen cerca de 1.200 millones de personas en todo el mundo que carecen de acceso a electricidad, sobre todo en África Subsahariana y Asia.

Hemos sido testigos de cómo las energías renovables están proporcionándoles un acceso a una fuente de energía eficiente, sostenible y asequible. Así, se les ayuda a superar la pobreza energética sin perjudicar a nuestro planeta.

A principios de la semana pasada, se observó cómo el Grupo de Países Menos Desarrollados desafió al G-20 para que se comprometan a elaborar y cumplir un plan climático real a nivel global, con dos grandes principios: sin dejar a nadie atrás y eliminar de manera paulatina los sistemas tradicionales de generación de energía.

Como recalcaron los PMDs, el carbón no es una fuente de energía sostenible y mucho menos la vía a seguir para alcanzar la reducción de las emisiones de carbono, por lo que no debe estar incluido dentro de los planes de apoyo y desarrollo destinados a dichos países. De este modo, los bancos multilaterales deberán aumentar sus inversiones en I+D o en fuentes de energía renovables, en vez de gastar su presupuesto en la explotación y consumo de combustibles fósiles.

Además, algunos de los países más pobres del mundo, tales como Haití, Bangladesh o Etiopía, ya se han comprometido a depender únicamente de energías renovables para finales de 2050, mostrando las ganas de alcanzar una economía baja en emisiones de carbono.

Así, si todos queremos un planeta sano, los líderes y lideresas deberán ser las locomotoras hacia ese objetivo, no ser la piedra en el camino.

 

 


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