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La desigualdad, y no la escasez de alimentos, impulsa la crisis alimentaria

viernes, 15 de octubre de 2010  Noticias InspirAction     Ayuda Humanitaria, Hambre

Más de mil millones de personas en todo el mundo se acostarán con hambre el sábado, fecha en la que Naciones Unidas celebra el Día Mundial de la Alimentación.

La creciente crisis alimentaria, que ha dejado a millones de personas sin lo suficiente para comer, tiene su raíz en la desigualdad. La mayor parte de los mercados disponen de suficiente comida, pero su precio ha subido más allá de lo que puede asumir la gente.

La disparidad de ingresos es particularmente severa en América Latina y el Caribe, recientemente etiquetada como la región más desigual del mundo.

Diez de los 15 países más desiguales del mundo se encuentran en esa región, según un informe que el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo publicó en julio de 1010. El informe concluye que es posible reducir la desigualdad a través de la implementación de políticas públicas.

La ONG española InspirAction pone de relieve cómo no hacer frente a  la desigualdad ha impedido el progreso de los Objetivos del Milenio. En particular, la desigualdad de género e intergrupal tienen importantes consecuencias. Por ejemplo, las tasas de mortalidad infantil son más altas entre la población indígena en una amplia gama de países de Latinoamérica y el Caribe, llegando en algunos casos a ser hasta tres veces mayor que entre la población no indígena.

Guatemala es un buen ejemplo de cómo la desigualdad se relaciona con la pobreza alimentaria. Este país centroamericano es el quinto mayor exportador mundial de café y azúcar, pero también ostenta el dudoso record de ser el quinto país del mundo con más desnutrición crónica.

Esta situación no es casual, sino una consecuencia directa del régimen fiscal extremadamente regresivo que tienen  Guatemala y muchos otros países de América Latina. Los más pobres pagan una proporción mucho más elevada de sus ingresos en el equivalente del IVA y otros impuestos indirectos, mientras que la élite comercial disfruta de un régimen muy generoso de los incentivos fiscales.

Hannah Richards, del equipo de Comunicación de InspirAction, acaba de regresar de un viaje de investigación a Guatemala, donde visitó a niños con desnutrición aguda. "Incluso los agricultores que no pueden producir alimentos suficientes para alimentar a su familia tienen que pagar impuestos sobre los escasísimos productos que tiene que compran: sal, aceite, ropa”, indica Hannah. “Si el gobierno de Guatemala tiene alguna posibilidad de superar los alarmantes índices de desnutrición infantil entre sus ciudadanos, se necesitan ingresos. Y la única fuente confiable y sostenible de esos ingresos es el impuesto."

Las recientes declaraciones del Vicepresidente de Guatemala, Rafael Espada, en las que destacó el hecho de que el 50 por ciento de los niños guatemaltecos menores de cinco años de edad están desnutridos, y señaló a los impuestos como la clave para asegurar un progreso más amplio, resultan alentadoras. En particular, el vicepresidente Espada hizo hincapié en el daño causado al país por la evasión fiscal internacional en gran medida resultado de las prácticas de las empresas multinacionales, y prometió el apoyo para las medidas globales de transparencia financiera que InspirAction está tratando de impulsar, que está haciendo campaña.

InspirAction ha estimado que Guatemala pierde más de 50 millones de dólares al año en ingresos fiscales a través de los flujos financieros ilícitos en el comercio con la UE y los EE.UU.

Para más información por favor, ponte en contacto con Isabel Ortigosa: prensa@inspiraction.org, iortigosa@inspiraction.org

Tlf: 672089800


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