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Empieza la cuenta atrás para los ODM


En los últimos meses se viene desarrollando un intenso debate del que muchos no han oído hablar, a pesar de que afectará a las vidas de millones de personas en las próximas décadas. Por encargo de Naciones Unidas, un grupo de expertos está tratando de idear un nuevo plan para acabar con la pobreza, que vendrá a sustituir a los Objetivos de Desarrollo del Milenio acordados en el año 2000. El plazo para la consecución de los ODM expira en 2015. Es decir, nos quedan menos de 1000 días para tener listo un nuevo marco de desarrollo que nos permita seguir trabajando de manera consensuada con unos objetivos comunes. Porque en realidad, éste ha sido el gran logro de los ODM: aunque el avance hacia su consecución deja claras lagunas, es indudable que el hecho de haber situado en la agenda política la lucha contra la pobreza, estableciendo objetivos y mediciones, ha supuesto un gran avance. Pero lo cierto es que, a pesar de los cientos de consultas electrónicas, debates de expertos y reuniones a alto nivel que se vienen sucediendo desde hace meses, los ODM de momento no cuentan con un sustituto. Las organizaciones de la sociedad civil coincidimos en la necesidad de impulsar un nuevo marco global de desarrollo pensado desde abajo, desde los más vulnerables, porque es a ellos a quienes tiene que servir cualquier iniciativa en este sentido. Queremos también un plan ambicioso, que supere las deficiencias de los ODM y que ataque las verdaderas causas estructurales de la pobreza y no sólo sus síntomas. ¿Algunas prioridades? La protección del medioambiente, y la lucha contra el cambio climático deberán estar esta vez claramente incluidos, porque no estamos hablando de una opción, ni de algo extra. Estamos hablando del futuro de nuestro planeta tal y como lo conocemos. Ya no podemos mirar hacia otro lado cuando la amenaza es tan real. La desigualdad, por su parte, debería ser uno de los ejes centrales del debate. Pero ojo, no hablamos sólo de desigualdad en cuanto a los ingresos, sino también de desigualdad en cuanto a oportunidades, poder de decisión, desigualdad de género o de raza… Y por supuesto, en tiempos de crisis… Habrá que hablar de dinero: ¿cómo vamos a financiar este nuevo marco de desarrollo? En InspirAction creemos que una fiscalidad justa puede ser la clave. Que no nos digan que no hay recursos para financiar del desarrollo, porque los hay. Lo que hace falta es que todos, incluidas grandes fortunas y multinacionales, paguen lo que deben. Porque aquí no estamos hablando de ayudar a los más pobres con lo que nos sobra: de lo que se trata es de enfrentar un sistema injusto que condena a millones de personas a la desigualdad y la pobreza. Las multinacionales consiguen dejar de pagar cada año más de 160.000 millones de dólares en impuestos en los países en los que operan. Un dinero que podría, que debería, emplearse en construir escuelas y hospitales, y en garantizar el bienestar de millones de personas que ahora no tienen una oportunidad. Mientras lees estas líneas, querido lector, los grandes “expertos” mundiales se debanan los sesos tratando de encontrar una respuesta que esté a la altura. Confiamos en que esta vez, la respuesta sea la que necesitamos. Quedan menos de 1000 días. Esta vez, no nos pueden decepcionar.

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