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El divorcio perfecto: Comida y Cambio climático.


Este sistema ha generado una pareja que unida y mal gestionada solo puede dar lugar a un hijo maldito: el hambre. Pero vamos a ser positivos: con una buena terapia las cosas pueden cambiar y podemos conseguir que haya suficiente comida para todos y para las futuras generaciones. Empecemos la terapia con el Cambio climático: Cada día el clima se vuelve más extremo e impredecible lo que tiene un gran impacto en la forma de alimentarse de la población: En África subsahariana las sequías acaban con los cultivos. Entre el 60 y el 80% de la población en África depende de la agricultura. Resultado: hambre. En América del Sur las altas temperaturas, entre otras cosas, están derritiendo los glaciares. La falta de agua provoca conflictos internos, pérdidas de cultivos y hambre. En Asia, se prevé un descenso del nivel de agua en las grandes cuencas fluviales lo que impedirá el riego de los cultivos creando hambre. Resultado del test de personalidad del Cambio climático: los efectos del cambio climático - es decir, las condiciones climáticas extremas, el aumento del nivel del mar y el derretimiento de los glaciares - están afectando la producción de alimentos en muchas regiones del mundo. Pero no podemos olvidarnos del otro lado de la pareja: la Comida. La forma en la que mayoritariamente se produce, consume y distribuye la comida está provocando mayores emisiones de gases de efecto invernadero. Es decir, la forma en la que producimos, consumimos y distribuimos nuestra comida, está contribuyendo con el cambio climático a generar hambre. Por ejemplo, en las últimas décadas se han talado numerosos bosques - que habrían ayudado a absorber carbono - para la ganadería y los cultivos comerciales. Además el uso de fertilizantes basados ​​en nitrógeno de la agricultura industrial libera óxido nitroso, gas causante del efecto invernadero. Es decir, el sistema actual de producción de alimentos afecta y se ve afectado por el cambio climático. Cambio climático, comida y hambre Pero ya dijimos que este mal matrimonio aún podía salvarse. ¿Cómo?
  • Si los gobiernos se comprometen a desarrollar políticas de reducción de gases de efecto invernadero mucho más ambiciosas.
  • Si desarrollamos métodos de agricultura mucho más respetuosas con el clima como agricultura ecológica.
  • Si invertimos más dinero para apoyar la adaptación de las personas que viven en países que ya están sufriendo el cambio climático.

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