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Colombia: POR FIN, LA PAZ

Tras 4 años de negociaciones, el Acuerdo de paz alcanzado por el Gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC supone el fin del conflicto armado interno más duradero del mundo, que ha causado la muerte de más de 200.000 personas, 25.000 secuestros y más de 7 millones de desplazados

En InspirAction sabemos que para que esta buena noticia se haga realidad, tenemos que vigilar muy de cerca el cumplimiento del Acuerdo para que no quede en papel mojado y seguir apoyando a las víctimas, de manera muy especial a las mujeres: un 48% de las víctimas del conflicto armado son mujeres y un 52% de las casi 7 millones de personas desplazadas también son mujeres.

No me atrevo a llamar paz al futuro que se avecina porque aún falta el desarme del ELN, la desactivación integral del paramilitarismo, así como el combate y la reducción del crimen organizado en Colombia, pero desde luego los acuerdos de paz abren esperanzas respecto a cambios estructurales en el país” señala Claudia Julieta Duque, corresponsal en Colombia de la emisora radial por Internet de derechos humanos Radio Nizkor.

Tanto Claudia, a la que InspirAction apoya a través de su socia local Brigadas Internacionales de paz Colombia, como muchas otras defensoras de los derechos humanos en el país y víctimas del conflicto saben que, a pesar del entusiasmo que estos días se apodera de Colombia, queda mucho camino por recorrer aunque tienen claro su firme compromiso con el Acuerdo de Paz. También son conscientes de que si el proceso fracasara podrían pasar muchos años hasta que la sociedad colombiana estuviese preparada para un nuevo intento y mientras tanto podría haber millones de nuevas víctimas.

El presidente colombiano Juan Manuel Santos y el líder de la guerrilla Timochenko ratificarán el Acuerdo de paz alcanzado por las Comisiones negociadoras en un acto oficial (aún sin fecha) y el 2 de octubre le tocará el turno a la ciudadanía que tendrá que votar a favor o en contra del Acuerdo. 

El primer reto va a ser que la sociedad colombiana vote “Sí”. Aunque somos optimistas en cuanto al resultado, el odio que existe hacia las FARC genera dudas sobre una contundente victoria del “Sí”. Independientemente del resultado, las FARC ya han anunciado que no van a retomar las armas pero si la sociedad colombiana votara en contra, el Acuerdo perdería mucha legitimidad política y fuerza jurídica, lo que supondría un riesgo para su implementación.   

El Acuerdo de Paz pretende cambiar algunas de las estructuras injustas que han alimentado el conflicto durante más de 50 años y se complementa con medidas específicas para asegurar el derecho de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación. Aunque el documento no es perfecto, sí contiene un elemento muy importante: no habrá amnistía por graves violaciones de los Derechos Humanos (incluida la violencia sexual), tanto si han sido cometidas por las FARC, las fuerzas del estado u otros actores.

Futuros cambios en el acceso a la tierra, la salud y la educación

Sobre el papel, el Acuerdo de Paz promete ayudar a las comunidades rurales marginadas, mejorando su acceso a la tierra, estimulando la producción agrícola y asegurando el acceso a servicios sociales como la salud y la educación. Hasta ahora, la única presencia estatal que ha existido en muchas comunidades rurales ha sido militar. El Acuerdo de Paz, también incluye pasos específicos en la construcción de un sistema político más inclusivo y que rompa con la dominación de una élite política y económica, que persigue únicamente sus propios intereses. El Acuerdo en torno a la producción, el tráfico y el consumo de drogas es también bastante ambicioso sobre el papel. Por ejemplo, se propone que los productores de hoja de coca serán apoyados para que tengan la posibilidad de sustituir su producción por otra, de forma voluntaria.